Bahamontes y Esopo, la leyenda y la fábula

Letras Corsarias Librería. Jueves, 26 de marzo, a las 20h. Ángel Giner presenta «El Tour de Bahamontes», con Dori Ruano.

En mi mentalidad infantil de poseedor de una BH de paseo plegable de color naranja en los años setenta, la única imagen del ciclismo era la de un hombre al que no conocía ni había visto nunca. El ciclismo era crónica del día anterior y fotos tramadas y encharcadas de tinta, éxitos borrosos que tenían lugar en montañas lejanas. Todo lo que sabíamos de este deporte los chavales de mi barrio venía de la tradición oral y era algo muy claro: Bahamontes era un señor que había subido un puerto del Tour de Francia tan sobrado que se había parado a comer un helado arriba esperando a los que venían detrás. Esa imagen se juntaba y confundía con la fábula de Esopo –que nosotros conocimos en su versión de Samaniego– en la que una liebre vacilona se echaba siestas en la cuneta hasta que venía la tortuga y le ganaba la carrera, en una cuestionable gestión del talento que, por otra parte, ha sido históricamente frecuente en el ciclismo español.

El Tour de Bahamontes. Angel Giner en Letras Corsarias LibreríaPero lo de Bahamontes, Federico Martín Bahamontes, era otra cosa, se paró a esperar a que le arreglaran dos radios de una rueda que le había roto la grava de la carretera, y ese gesto quedó para la leyenda, que es de lo que se trata. El suyo era el caso habitual de los deportistas no futbolistas españoles hasta, pongamos, Barcelona 92. Un éxito insólito, solitario y a contracorriente. Gente con unas condiciones extraordinarias para lo suyo, aguijoneados por el hambre entonces o por el orgullo de tener que hacer siempre una permanente demostración, ganar lo máximo para alcanzar un módulo de reconocimiento en la última página par del periódico.

La sobresaliente carrera del primer ganador español del Tour de Francia, en 1959, tuvo tantos altibajos como las etapas en las que era el gran dominador. Picos y valles, minutadas subiendo y sofocones y abanicos en el llano. Fue el primero de tantos, El águila de Toledo, la referencia histórica. La liebre escaladora con los pómulos marcados y el rostro cetrino de los peones camineros.

Ese Tour de 1959, etapa a etapa, le sirve al periodista Ángel Giner para escribir la biografía de este pionero. “El Tour de Bahamontes”, editado por La Biciteca, busca distinguir entre la persona y el personaje, la historia detrás de la imagen que todos conocemos de un hombre que, para empezar, ni siquiera se llamaba Federico, sino Alejandro.

Giner va a presentar su libro en Letras Corsarias Librería, junto a una mujer que también tuvo que ir por libre y ganarse cada metro de carretera. Dori Ruano, exciclista y hoy directora del Lointek, conoció a Giner cuando el entonces seleccionador nacional de ciclismo la llamó para formar parte del equipo. Los chavales que, ahora mayores, cambiamos la BH de paseo –ya sin guardabarros para hacer caballitos– por una “de carreras” y subíamos las cuestas creyéndonos Laguía, esperamos a Giner y Ruano en este encuentro en Letras Corsarias para disfrutar de su conocimiento del ciclismo y de su complicidad.

Antonio Marcos

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En la fotografía superior, Bahamontes escala el Galibier en la 19ª etapa del Tour de Francia de 1954. Era su primer Tour y ganó el Premio de la Montaña.

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