LIJ Corsaria #24: Cuando la naturaleza muestra su cara

Estamos acostumbrados a los finales felices, a los personajes maravillosos que encarnan valores inamovibles, al tono amable y al mensaje explícito. Y si no, los textos se dulcifican. Ya no puede el lobo merendarse a un niño, ni estos deben correr peligro alguno. Vamos, que Caperucita necesita urgente revisión. ¿Qué pasa si aparece una fábula que le da la vuelta a su carácter moralizante? Pues que descubrimos el lado tenebroso y abandonamos la senda fácil. Ahí lo dejamos. Hoy tenemos una selección muy variada en cuanto a temas, donde animales y vegetales, humanos y fantasmas aparecen no siempre en feliz compañía.

Dos ardillas y una piña, de Rachel Bright y Jim Field (Edelvives) es un álbum ilustrado de gran formato y texto rimado que narra el encuentro de Cyril el aventurero y Bruce el previsor en pos de la última piña de la temporada. Se desata entre ellos una carrera trepidante por conseguir la preciada semilla en el que tendrán que ayudarse mutuamente si quieren tener un final feliz. Así, aprenderán que compartir un buen rato con un amigo es lo mejor. Los autores, que han colaborado en más libros infantiles, consiguen una historia dinámica, divertida y adecuada para leer en voz alta por la rima musical y el vocabulario variado. La moraleja final, aunque explícita, no estropea la aventura, ya que encaja de manera natural en el desenlace del cuento. Traduce Elena Gallo.

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“Andresito, hoy se pega por primera vez un cero a tu edad…” recuerda el protagonista de La importancia del primer cero, de Oti Rodríguez Marchante y Carmen Segovia Moreno (A buen paso). Fue el comentario de su tía Andrea el día que cumplía 10 años y no se le va de la cabeza. Se resiste a abandonar las cosas que le gustan, su peonza, el tobogán, las peleas con su hermano, a cambio de no sabe bien qué responsabilidades. Pero lo cierto es que algo está cambiando en Andrés y sus amigos. Un texto ágil, contado en primera persona, recoge las sensaciones, dudas y reflexiones de esta pandilla de amigos que empieza a alejarse de la niñez, acompañado de una ilustración que cambia de tonos cuando cambia de protagonista. Un libro ilustrado que acaba en cómic, un formato original y atractivo que seguro que conecta con el lector de esa edad, que se verá reconocido en esta historia.

Y rieron los malos. Fábulas amorales, de Ellen Holmboe y Kristian Eskild Jensen (A Fin de Cuentos), es una colección de fábulas inusuales, no por estar protagonizadas por animales, claro, sino porque son implacables, sin filtro, hermosas, amorales como reza el título, si tenemos en cuenta que sus protagonistas no distinguen entre el bien y el mal. Cuentos muy cortos que narran relaciones salvajes, buenos para leer en voz alta y mejores con la ilustración que les acompaña, detallada, elegante y muy realista, distinguida con el Premio de Ilustración del Ministerio de Cultura de Dinamarca. ¿Los malos están de moda en la literatura? Traduce Blanca Ortiz.

Los seguidores de Ariol ya tienen a su disposición el tercer título de la serie de cómics protagonizada por un burrito azul de grandes gafas y su pandilla de amigos. Ariol. Amigos del alma, de Emmanuel Guibert y Marc Boutavant (HarperKids), se centra en su relación con Ramono, el cerdito, mostrando a lo largo de doce capítulos cortos historias de vida cotidiana, con un tono cercano que capta muy bien las relaciones infantiles. Humor, diálogos en bocadillos y viñetas que repiten el formato se unen a una ilustración colorida y de trazo sencillo que recrean situaciones actuales y muy pensadas para el público al que se dirige. A partir de 7 años.

Hoy recuperamos

Los fantasmas favoritosBlackie Books recupera Los fantasmas favoritos, de Roald Dahl, una selección de cuentos de fantasmas realizada por el escritor británico y publicada por primera vez en 1983. “Las buenas historias de fantasmas, al igual que los buenos libros infantiles, son tremendamente complicadas de escribir” comenta el autor, que tuvo que leer cientos de relatos para encontrar alguno que le resultara realmente espeluznante, como cuenta en la introducción de este libro. Parece ser que durante su investigación llegó a pensar que las buenas historias de fantasmas eran dominio exclusivo de las mujeres. La antología, destinada a un público más adulto, recoge 14 cuentos de terror de escritores como Robert Aickman, Edith Wharton, Rosemary Timperley o J. Sheridan Le Fanu, historias perturbadoras que buscan tener al lector en vilo y con los pelos de punta.

Y nada más por hoy. Hasta la próxima semana.