NC#180: Como un Estudiante de Salamanca™️ en junio

¡Buenos días, corsarios!

Tenemos hoy el cuerpo como de Estudiante de Salamanca™️ en junio porque estamos con la sensación de terminar algo: después de recoger todo el tinglado que montamos para la temporada de excursiones (Día del Libro, feria…), acabamos hoy con el programa de presentaciones y encuentros por esta temporada. Así que es como si saliéramos del último examen del curso al calorcito del verano con esa sensación tan popular: si te ha salido bien, pues bien. Y si no, también.

Si además tienes en cuenta que mañana celebramos que el Cambalache Bar cumple treinta y un años, pues tenemos un fin de semana de lo más bonito por delante. El Cambalache es ese sitio adonde se dirigen nuestros pasos cuando te distraes, donde siempre supimos que la música que escuchamos allí sonaba para quedarse y donde hemos aprendido a valorar los matices de los destilados de plantas que crecen en lejanos desiertos. Oasis El Cambalache, desde 1988.

Recuerda que puedes leer todas las novedades y libros destacados de la sección Infantil y Juvenil en nuestra LIJ Corsaria. Esta semana: Abracadabra.

Agenda semanal

Salvo alguna aparición de última hora, hoy a las 20h terminamos la temporada de actividades en la librería. Lo hacemos con un encuentro con María Sánchez, que nos trae su Tierra de mujeres. María está haciendo la ruta de las librerías de La Conspiración de la Pólvora y el encuentro formar parte de los días sociológicos que organiza la Asociación Profesional de Sociología (SOCYL). La acompañan Marina Martín Cirilo y Ana Isabel Solera Ramos.

El libro de la semana

Un pájaro quemado vivo – Agustín Gómez Arcos – Letras Corsarias Librería Salamanca

Un pájaro quemado vivo. Agustín Gómez Arcos. Cabaret Voltaire. A mediados de los años ochenta, Gómez Arcos publicaba en España esta novela, escrita originalmente en francés y finalista del premio Goncourt en 1984, la primera de su obra narrativa reescrita al español. Era su “ingreso” en la literatura española, de la que se había exiliado harto de lo que Haro Tecglen definió como “ñoñerías, censuras y rabietas de los poderes reales y de café”, después de que algunas de sus obras teatrales fueran prohibidas durante el franquismo.

Londres, París. Lavando platos, escribiendo. Adoptó la lengua francesa y en ella encontró la libertad para expresarse, para poner de manifiesto su gran tema: la memoria. Su obra consiste en desgranar el peso de la violencia en la cultura española, el peso del fascismo. Una literatura a la contra, guerrera, que no pudo ser silenciada. Cabaret Voltaire ha construido una colección en torno a su obra por la que estamos agradecidos.

Libros recomendados

Todos los cuentos. Carmen Martín Gaite. Edición y prólogo de José Teruel. Siruela. Se ve en la portada a Carmen Martín Gaite absorta, la mirada en algún punto entre lo que estaba imaginando y lo que estaba escribiendo. El gesto tenso. Las manos pierden nitidez porque están sobrevolando la máquina de escribir, cayendo hacia las teclas con la urgencia de quien necesita darle cuño a una idea. La posición del carro indica que está al final de una línea. En el papel se aprecian ya correcciones, tachones. Detrás se ven libros. Lleva un jersey de lana y ese peinado a lo Carmen Martín Gaite. Te contamos todo esto de la portada porque lo de dentro no necesita mayor presentación: todos sus cuentos, su exploración impresionista por lo inaprensible, lo irrelevante y lo cotidiano. Para la biblioteca.

Libros recomendados – Letras Corsarias Librería Salamanca

La última vez que fue ayer. Agustín Márquez. Candaya. Algunas primeras novelas no lo parecen en absoluto. Márquez, editor en La Navaja Suiza, nos transporta a un barrio periférico durante todos esos siglos que parecieron transcurrir entre finales de los ochenta y mediados de los noventa. Ese olor acre de descampado y violencia estructural está presente en cada frase del libro: la historia de unos jóvenes contada en primera persona, evocaciones para alguien que ya no está, el sustrato mítico sobre el que se construyen las identidades. Agustín lo narra todo con precisión y con una especie de distanciamiento, casi como de voz en off, encontrando destellos líricos en medio de la dureza y metiéndonos en ese universo de chavales descubriendo lo maravillosamente jodida que es la vida.

Telefónica. Ilsa Barea-Kulcsar. Hoja de Lata. Traductora: Pilar Mantilla. Periodista y socialista austriaca exiliada, “Ilsa la de la Telefónica” llegó a España para luchar contra el fascismo y aterrizó en la oficina de prensa extranjera. Edificio Telefónica, Gran Vía de una Madrid asediada por los aviones y los obuses franquistas, un rascacielos objeto de todos los ataques. Esta novela, publicada por entregas en un periódico austriaco en 1949 y ahora por primera vez como libro, narra sus experiencias personales en ese ambiente de reporteros de guerra, una realidad novelada a través del personaje de Anita Adam. Una crónica vivísima de aquellos días de confusión y una reflexión acerca de cómo contar una guerra. Ilsa fue también la traductora al inglés de las obras de Arturo Barea, con quien se casó y se exilió a finales de 1939. 

La exposición. Nathalie Léger. Acantilado. Traductor: Carlos Ollo Razquin. ”Su madre exclamaba al besarla: ‘He engendrado una obra maestra’.”, escribe Léger como hipotético principio de una historia, la de Virginia Oldoïni, condesa de Castiglione, amante de Napoleón III, heroína italiana en su unificación como estado-nación. Léger trabaja la literatura y el arte contemporáneo y construye aquí uno de esos monumentos pequeños y líricos en los que el filtro del arte aumenta el significado de lo real. Partiendo de la historia de la Castiglione, su fría belleza y la colección de fotografías –más de setecientas– que le hizo el fotógrafo de estudio Pierre-Louis Pierson escribe sobre la memoria, la ruina, la narración, la introspección y el papel de la mujer en el arte y en la historia. Magnífico.

Libros recomendados – Letras Corsarias Librería Salamanca

El pistolero / Llegaron a Cordura. Glendon Swarthout. Valdemar. Traductora: Marta Lila Murillo. “–Dijo que soy fuerte como un buey. –Incluso los bueyes mueren”. Dialogan J.B. Books –el pistolero más célebre del momento– y su médico. Le acaba de diagnosticar cáncer de próstata y decide retirarse a morir en El Paso. Swarthout tiene esa potencia alejada de manierismos de los mejores escritores del western y Valdemar añade a la colección Frontera un volumen con sus dos novelas más notables. El pistolero tiene una sincronía crepuscular en el cine: su adaptación –El último pistolero en España– dirigida por Don Siegel fue la última aparición de John Wayne en pantalla. Llegaron a Cordura está ambientada en la última misión de la Caballería americana, una expedición punitiva en México para capturar a Pancho Villa, escrita cuando Swarthout viajó por toda Latinoamérica.

The Game. Alessandro Baricco. Anagrama. Traductor: Xavier González Rovira. La misma agudeza que el Baricco narrador utiliza para embelesar con sus atmósferas la emplea el Baricco ensayista para elaborar un mapa preciso de la revolución técnica –y quizá mental– en la que estamos metidos. Diríamos que agradecido por tener la oportunidad de vivir en el gozne entre el siglo XX y lo que él llama “la mutación”, este ensayo es a la vez una historia de la cultura tecnológica que nos rodea y un mensaje en contra de los catastrofismos y los profetas de la decadencia, un tema que ya tocó en Los bárbaros. “En los próximos cien años, mientras que la inteligencia artificial nos llevará aún mas lejos de nosotros, no habrá bien más valioso que todo lo que haga sentirse seres humanos a las personas”, escribe. No llegaremos a cien más, pero de momento estamos leyendo todo esto muy detenidamente.

¿Por qué no podemos dormir? Darian Leader. Sexto Piso. Traductor: Albino Santos Mosquera. Ya lo escribía Lorca en aquel poema que luego cantara Morente, Ciudad sin sueño (Nocturno del Brooklyn Bridge): “No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. / Ya lo he dicho. / No duerme nadie”. Leader es psicoanalista y autor del muy interesante La moda negra. Duelo, melancolía y depresión. Como ensayista resulta muy atractivo de leer: mezcla lo biológico –las fases del sueño, los procesos cerebrales– con lo social –la distribución del tiempo impuesta por la producción capitalista– y lo cultural –las pantallas everywhere. ¿Dormir las ocho horitas puede convertirse en una obsesión que no nos deja dormir? Tal vez. Si has pensando “ocho, quién las pillara” tienes que dedicarle unas cuantas a leer este libro.

La guerra de Vietnam. Max Hastings. Crítica. Traductor: Gonzalo García. La visión de los libros sobre historia –son famosos los suyos sobre la IIGM– que tiene Hastings es sencilla: que sean entretenidos, que cuenten cosas verdaderas y que aporten nuevo conocimiento al lector. Sobre Vietnam creemos saberlo ya todo, porque tenemos en la retina ese verde sobre verde y el sonido de los helicópteros de las películas. Hastings estuvo en Vietnam como corresponsal de la BBC, así que conoce bien la cara real de la guerra. “Fue, fundamentalmente, una tragedia vietnamita, mucho más que estadounidense o francesa”, escribe. Una guerra televisada, una lección no aprendida, una atroz matanza en medio de la Guerra Fría. 

Libros recomendados – Letras Corsarias Librería Salamanca

Ciudadanos. Una crónica de la Revolución Francesa. Simon Schama. Debate. Traductor: Aníbal Leal. El autor de La historia de los judíos trata de responder a una pregunta: ¿Fue la libertad la causa o el producto de la Revolución francesa? A partir de ahí utiliza el recurso del relato para acercarse a una historia menos basada en los estudios estructurales que en los componentes individuales y azarosos, poniendo de relieve algunas contradicciones como la relación entre patriotismo y libertad, el concepto de ciudadanía, las condiciones prerrevolucionarias y las resistencias a la modernización. Y, de fondo, la violencia: “En un sentido por desgracia inevitable, la violencia fue la propia Revolución”, escribe.

Matarse para vivir. Chuck Klosterman. Es Pop. Traductores: Juan Trejo y Óscar Palmer. Llega un nuevo Klosterman: abre la muralla. Y es un Klosterman borracho de ese tono narrativo que resulta de meter a un periodista con ambiciones literarias en un coche y con un reportaje de encargo por escribir. Al Chuck de principios de los dos mil le piden que averigüe la relación entre la muerte y la consolidación mítica de las estrellas del rock. Así que se pasa tres semanas en un Ford Taurus plateado con seiscientos cedés y visita lugares: parte del hotel Chelsea –donde Sid Vicius asesinó a Nancy Spungen– y termina en el escenario del sucidio de Kurt Cobain.

Por el medio surge la vida: las relaciones amorosas, las disquisiciones filosóficas, un poco de droga, la relación con desconocidos. Klosterman consigue que te interese TODO lo que cuenta, sea el detalle mínimo de una canción de cara b de un single de un grupo desconocido o el olor del pelo de su novia que no es su novia. A veces es tan adorablemente repelente como el DJ con gafitas de la serie Tremé, pero se le coge cariño. A pasarlo bien leyendo.

La auditora. Jon Bilbao / Javier Peinado. Astiberri. En estos días en los que no dejan de salir reportajes especulando acerca de cómo y cuándo los robots van a venir a robarnos la merienda –un panorama que nos parece una mezcla de Terminator y el programa electoral de la blanqueada extrema derecha–, nos ha gustado esta historia del tan buen narrador como perspicaz Jon Bilbao: un pueblo-factoría ultracontaminado, futurista y neofeudalista, donde se realiza una auditoría de producción a la vez que se trata de encontrar a un robot que vive clandestinamente en el pueblo. Los robots están perseguidos, y basta un rumor para que la masa se lance a terminar con cualquiera que lo parezca. Un ejercicio de proyección muy interesante.

Esto es todo. Hasta la próxima semana.

La imagen superior es un detalle de la portada de Matarse para vivir, de Chuck Klosterman, publicado por Es Pop, obra de David Sánchez.