Red Corsaria #3: Entusiasmo, posverdad y carnaval

Diez enlaces cada semana de todo el contenido que pescamos por la Red. Una selección de todo lo que nos nutre, nos entretiene o nos da pistas. Lecturas de aquí y de allá. Porque no solo de libros vive el librero.

De cuando los pobres quisieron crear

Carolina León hace una “digresión entusiasta” sobre el ensayo El entusiasmo, de Remedios Zafra. “No dejéis de meteros en este libro, pobres del mundo, mujeres y hombres precarios, también el “no tener” es una identidad y quién sabe qué sabremos sacar de ella”, escribe. Recuerda que tendremos a la autora en la librería el sábado 24 de febrero, a las 19h, en colaboración con Socyl (Asociación Profesional de Sociología de Castilla y León).

Esto sí que tiene carnaval

“El carnaval de Cádiz no es solo pillar un lote y emborracharse sin mañana. Es escribir, musicar e interpretar juntos y de forma gratuita (o por la conviá) en cualquier lugar, en cualquier esquina y para cualquiera, diluyendo la forma espectador-intérprete, letras y músicas llenas de ironía, maldad, humor negro, blanco, verde. Son reflexiones comunes sobre la realidad, sobre la colectividad. Guy Débord se moriría de gusto. Noniná”, escribe David Monthiel sobre el fenómeno de la carnavalización, la literatura, Mijaíl Batzin, la metáfora y la novela carnavalesca gaditana: un ensueño, algo que hay que vivir. “Tela de complicao”.

”Van a desaparecer el secreto y el azar. Y, con ellos, la literatura”

“Cada vez más, la máquina adopta el lugar del usuario y decide por él. Por supuesto, hoy tenemos acceso a más información que nunca, pero siempre a través de una preselección maquinal”, dice Frédéric Beigbeder en esta entrevista con Álex Vicente. Sobre la privacidad, el misterio y la labor del escritor.

El atlas lispectoriano

Estamos bastante enamorados de Clarice Lispector, de la que hemos llegado a decir que su literatura siempre te espera para cuando sea tu momento de acercarte a ella. María Alcantarilla reseña en Estado Crítico Por qué este mundo, la biografía de Benjamin Moser que publico Siruela hace unos meses. “Moser ha logrado en Por qué este mundo que todo lector, incluso aquel que desconozca el universo lispectoriano, pueda sentir empatía por una existencia en la que cualquier ser humano tiene cabida. Y, aunque nadie puede oír nuestra memoria, Moser, como la Clarice niña esperaba, ha obrado un milagro”, dice. Se completa de maravilla con la lectura de Aprendiendo a vivir, la recopilación de los artículos publicados en un periódico brasileño que dan cuenta de una Lispector muy íntima.

Fe, creencias y posverdad, según Martín Caparrós

El escritor argentino narra la historia del beato Martín Martínez Pascual, del que durante el franquismo se imprimieron estampitas con una foto que lo mostraba sereno y sonriente antes de ser fusilado. Como un libro demostró después, el personaje de la foto era en realidad un soldado comunista. Un ejemplo de lo disparatado de la creencia. “Es una tradición, la nuestra, la cultura que nos ha formado. Y después hay quienes se sorprenden del espacio que tienen, en ella, minucias como la posverdad, las fake news, los engaños menores. Nos enseñaron a creer sin preguntar, aprendimos, lo hacemos”, escribe.

”Seguí la rutina de escritores famosos y fue una mierda”

En relación con el párrafo de la semana pasada en el que Patricio Pron revisaba consejos de escritores, nos ha gustado este artículo de Nick Greene en Vice sobre esas recetas más elaboradas: qué hacer desde que te levantas hasta que te vas a la cama. Había un gráfico por ahí en el que se analizaba la rutina de un buen número de escritores. Greene ha elegido a unos cuantos: Murakami, Kafka, Maya Angelou, Balzac, DeLillo, Natalie Goldberg, William Gibson y Hunter S. Thompson. Cuando el japonés dice que corre diez kilómetros y que no tiene ni idea de en qué piensa cuando corre, Greene dice: “Yo, en cambio, sí que sé exactamente en lo que pienso cuando corro: pienso en lo bueno que sería si dejara de correr. Palabras escritas: 286. Vídeos de baloncesto vistos: 8”. Al final, siguiendo a Hunter, la enseñanza es que, hagas lo que hagas, si quieres ser escritor, siempre tienes que sacar tiempo para escribir.

Entre lo clásico y la subversión: tras las huellas del policial infantil y juvenil

Claudia Calió escribe en la Revista Babar un pequeño ensayo sobre de qué manera la LIJ está adaptando las tramas detectivescas y en qué medida los pequeños lectores lo aceptan. “Atrapa al lector porque le permite pensar, buscar, relacionar, sospechar. Es una invitación a adentrarse en una propuesta transgresora que se construye a sí misma desde la subversión”, escribe. Muy interesante.

Los hermanos pobres de C3PO y R2D2

En nuestro paseo habitual por uno de los más interesantes blogs sobre cómic, Little Nemos Kat, de Rubén Varillas, hemos encontrado una selección de chatarrería de primer orden. La juguetería ciberpunk parece ser una tendencia en el arte contemporáneo y Rubén nos muestra aquí la de Serge Jupin, elementos reciclados con una mirada irónica y brillante sobre el concepto cíborg.

Rancapino y los payos rubios

“Cantaba como si las consonantes no importaran demasiado, a fin de cuentas, es él quien dice que el flamenco no se aprende en la academia, que ‘se canta con faltas de ortografía’. A los flamencos, más que cantar, les gusta reírse y gastarse bromas”, escribe Esteban Ordóñez sobre una actuación de Rancapino, el Robert Redford de África como le definía Chano Lobato.

Josele Santiago y El día del Watusi

“Cuando leí por primera vez El día del Watusi, lo devoré. Y luego, lo devoré por segunda vez”, decía hace poco Josele Santiago sobre el libro de Francisco Casavella. Estamos escuchando mucho su disco Transilvania, al que la crítica ha elegido como uno de los mejores del año y nosotros también. El tema Cómo reír está inspirado en El Watusi: “No es el chiste, no, es cómo lo cuenta”. “Esto más que una canción es un cursillo acelerado sobre cómo reírle las gracias al jefe. Esto es muy importante”, decía Josele al presentar la canción en un concierto. La unión de dos grandes.

Imagen superior: Autorretrato, Francisco Ibáñez.