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NC#207: Islas culturales, madres, dramas y tragedias (griegas)

Hay mucha insularidad en esto de lo cultural. Lo bonito sería reconocernos todos como archipiélago, uno de esos donde todavía no se ha extinguido la actividad volcánica.

¡Buenas tardes, corsarios!

Esta semana nos invitaron a una soirée literaria en Barcelona. Antes habíamos subrayado una frase del nuevo libro de Vicente ValeroEnfermos antiguos, que decía así: “su experiencia propia les decía que en una isla no se estaba para prosperar, sino para sobrevivir”. Barcelona, en lo editorial, es el continente, y luego estamos las islas. Que pueden ser australias y madagascares de gran tamaño o perejiles y atolones apenas.

Hay mucha insularidad en esto de lo cultural: escritores encerrados en su cuarto propio, librerías como frágiles asentamientos portuarios, lectores en busca del tesoro enterrado. Todos mirando a ver por dónde se acerca la próxima borrasca. Lo bonito sería reconocernos todos como archipiélago, uno de esos donde todavía no se ha extinguido la actividad volcánica.

Es lo que tiene que Barcelona esté tan lejos y que se tarde tanto en llegar desde aquí el oeste, que te da tiempo a pensar en cosas locas. Y a leer también, claro. Traemos libros tremendos esta semana, de los que te tocan algo por dentro. Entre ellos el de Valero, por supuesto: cómo nos gusta siempre esa limpieza de su escritura, su mirada literaria a todo lo que se le ponga por delante.

Lo de Barcelona era el anuncio del Premio Biblioteca Breve, que ha ganado Raquel Taranilla. Te contamos también que hemos publicado un articulazo titulado La mayoría de edad del cómic infantil y juvenil donde te contamos por qué aborrecemos esa etiqueta de que los tebeos son para los niños a los que no les gusta leer y te espigamos una selección de una de nuestras secciones favoritas de la librería.

Y esta semana también llegan cómplices a nuestras costas…

Agenda semanal

Hoy, viernes 14. 20h: Emilio Gancedo: Brigada 22. Una novela sobre el devenir cíclico de la historia de España. Un oficinista cuya mayor ambición es escribir en la sección de cartas al director de un periódico provinciano descubre la existencia de unos maquis por los que no ha pasado el tiempo. Una gran novela del autor de Palabras mayores. Con Javier Sánchez Zapatero.

Martes 18. 20h: Carlos Sánchez Mato: 999 días. ¡Sí se podía!. El concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid entre 2015 y 2017 resume en este libro –coescrito junto a Eduardo Garzón– cómo se aplicaron medidas económicas progresistas en el gobierno de la capital. Con Virginia Carrera.

Miércoles 19. 20h: José Ramón Ripoll: La sombra de nombrar. Encuentro con Ripoll, uno de los poetas más consolidados y gran divulgador sobre la relación entre poesía y música, con motivo de la publicación de esta antología, que recoge obras desde mediados de los ochenta hasta la actualidad. Con Fernando Díaz San Miguel. 

Jueves 20. 20h: Samuel Martín: Manual de lucha contra el cambio climático. Un libro basado en las evidencias científicas y con un propósito de informar para agitar conciencias y promover actuaciones, un ensayo para no especialistas, porque esta lucha es cosa de todos. Con Ecologistas en Acción, SOCYL y Alicia González.

El libro de la semana

Brenda Navarro es una escritora mexicana, una activista desde el proyecto Enjambre Literario por la conexión entre escritoras y periodistas latinoamericanas y la relación entre sus experiencias y la literatura. Ha escrito una primera novela, Casas vacías, radicalmente buena, una exploración profunda en el lenguaje del dolor. “Daniel desapareció tres meses, dos días, ocho horas después de su cumpleaños. Tenía tres años. Era mi hijo”. Así comienza una trama protagonizada por dos mujeres: a la que le han robado a su hijo en un parque y la ladrona, frustrada por una maternidad no alcanzada. Existencias marcadas por el maltrato y la desaparición, que Navarro teje de tal modo que ubica en lo íntimo la tragedia de la violencia colectiva de un país donde se convive con la idea de que te desaparezcan a alguien.

Dice su compatriota Yuri Herrera que esta novela “irrumpe en el cerebro de los lectores para decir: aún no has visto nada”. Y esa imagen es exacta: no puedes parar de leer y deja un poso que perdura, ofreciendo perfiles afilados de la maternidad, de la relación entre afecto y los demonios interiores. Íntima, política y extraordinaria.

Más lecturas

VEÁMOSLO DESDE UN PUNTO DE VISTA GRIEGO. Esa historia del dolor por los hijos nos trae hasta Medea, la hechicera, la que por venganza mató a sus propias criaturas, el ejemplo arquetípico de mala madre. “Maté a mis hijos, sí. O esa fue / la historia que os contaron. / ¿Qué utilicé: la soga el cuchillo / el veneno? ¿O quizás fue la ausencia? / ¿Importa eso ahora?” escribe Chantal Maillard en Medea su nuevo poemario. La última parte de su ensayo La compasión difícil ya giraba sobre ese concepto que también vemos en la novela de Brenda Navarro: la necesidad de comprender, de ponerse en el lugar del otro, incluso de quien comete el crimen más abominable.

Maillard no enjuicia, expone un proceso de duelo y de curación, y profundiza en la razón del mito: la demonización de la mujer que actúa frente a la exaltación de la mujer pasiva, la Penélope que espera en el hogar la vuelta de Ulises.

De Medea hay innumerables versiones, ejemplo de la potencia del teatro para traer al presente y crear nuevas lecturas de los clásicos. La tragedia de Eurípides se estrenó en la primavera del 431 antes de Cristo, en el festival de las Grandes Dionisias. Tiempos intensos para Atenas: un año antes se había terminado el Partenón y días después del festival comenzó la guerra del Peloponeso contra los espartanos. Lo cuenta Edith Hall en Los griegos antiguos, un magnífico ensayo sobre qué cualidades del carácter griego les convirtieron en los modeladores del mundo moderno, en los creadores de toda una herencia cultural.

Hall dice que la obra se convirtió en un clásico porque era “abordaba un problema eterno con un enfoque franco y agudo, un examen psicológico de cómo los seres humanos, al margen de su sexo, pueden llegar a matar a las personas que aman”. Igual que Ilegales estaban enamorados de Varsovia, nosotros de Grecia.

ESTE LIBRO TE COME EL CORAZÓN A BOCAOS. Y eso que menos corazón, se come casi de todo en Comida y basura, la primera novela de Álex Prada. René vive de sus habilidades como cazador-recolector, aprendidas cuando niño huérfano de una monja de convento. Vive con Rosario en un llano en el que de vez en cuando hay llamas, hace sus negocios a bordo de una Citroen C15 a la que le crece la hierba dentro y tiene un puesto de chamarilería en un mercadillo. Le gusta una gitana, pero ya está pedida –o casada, no se sabe–. La gente –una versión españolona de El club de los gourmets, de Tanizaki– le encarga bichos para comer: ratas, culebras, cosas humanas, pájaros, muchos pájaros.

Hasta ahí la trama, las pistas polvorientas sobre las que echa a rodar la tragedia. Pero sobre todo este libro es una atmósfera, una estética del despojo y un lenguaje: un paisaje a la vez salvaje y domesticado, campos tal vez de –como decía la canción– un poquito más pallá de Trebujena, de los surcos que deja en los rostros la gravedad de la vida en serio, una violencia que crece del suelo y que se posa fina, indistinguible, sobre los sueños y los deseos. Y una pulsión, la del personaje, por encontrar en los libros algo, algún tipo de desesperado asidero al orden y la cordura. Prada viene de la poesía y ha construido todo esto bajo la exigencia del lenguaje, escapando de lo que podría haber sido una novela social resultona para convertir su relato en palabras que, recordando a Onetti, contienen por sí mismas las causas y las consecuencias. Se ve que nos ha gustado.

NO SOPORTAR LA VIDA CORRIENTE. Leíamos en el prólogo al precioso libro 12 poemas de Antonio Machado, del ilustrador Pablo Auladell –Premio Nacional de Cómic por El paraíso perdido–, una reflexión sobre el poeta sevillano: “Toda su obra, hable de lo que hable, está atravesada por esa flecha de oro que recibió, quién sabe qué mañana, junto a la fuente del patio. Aquella luz de los limoneros le dejó envenenado para siempre de melancolía, con el estupor de los que han conocido la maravilla y ya no pueden comprender cómo es posible que habitemos el horror”.

Esa disociación entre la memoria y el mundo real –Ursula K. Le Guin diría “el tiempo-sueño y el tiempo-mundo”– es la base de La ciudad de cristal, de Paula Greenberg. Vemos a Charlotte Brontë. Está sola. Sus hermanos Anne, Branwell y Emily acaban de morir. Hace frío en los páramos de Yorkshire. Extiende una manta sobre el brezo y aparece un personaje elegante, vestido para una fiesta: es el comienzo de un paisaje entre real e imaginario, una manera de recrear los mundos imaginados y escritos por sus hermanos, de recordar cómo los juguetes de madera de la infancia se convirtieron en literatura. Como aquella Laura Wingfield de El zoo de cristal –la maravillosa obra de Tennesse Williams– la contemplación de la fragilidad y la pérdida hacen caminar a los protagonistas por el filo de la locura. Un gran cómic.

A QUEBEC CON ALEGRÍA. Si no eres muy amante del drama, te estamos dando la tarde. Pero no nos abandones todavía. Hemos disfrutado de lo lindo con el primer libro de Magasin Général, un cómic canadiense de Régis Loisel y Jean-Louis Tripp. Aquí la atmósfera es mas Frank Kapra y también tendría un toque de Doctor en Alaska: un pequeño pueblo imaginario, años veinte, un forastero elegante con modales de ciudad y gran cocinero, se hospeda en casa de Marie, viuda y regente de la tienda para todo que vertebra la vida de la comunidad. Todo el mundo se queda prendado por el extraño, incluso los hombres, aunque surgen roces, celos… La vida cotidiana de un lugar, una exaltación de la diversidad, de la apertura mental frente a los esquemas cerrados, el registro local de los cambios de toda una sociedad. Tiene un tono que siempre hace aflorar una sonrisa, con un elenco de magníficos personajes carismáticos. Una gozada.

Y para carismática la protagonista de Cassandra Darke, otro personaje femenino de cómic arrasador, lleno de un empoderadísimo desparpajo. Su autora, la británica Posy Simmonds, ya inventó a Tamara Drewe, sobre la que Stephen Fears hizo una poco notable película hace unos años y Cassandra –una mujer de mayor que vive en una mansión de Chelsea– comparte rasgos con ella: gamberra, retadora, medio delincuente, muy de aquí estoy yo. Hay pistolas encontradas en el cesto de la ropa sucia, actividades fraudulentas en una galería de arte, enredos de todo tipo, teñido todo por un humor negro sobrevolando ese paisaje invernal, casi sombrío.

VISTO/OÍDO. Tres cosas de nuestras proximidades. Las amigas de Un Punto Curioso van a participar en el Salón Internacional de la Edición y del Libro de Casablanca, un encuentro internacional donde se ve que están muy interesados en escuchar a gente buena y con criterio. Katua & Galea acaban de ganar el Premio Moretti de Teatro Infantil, que concede la Asociación Cultural Zarandaja y que reconoce el buen trabajo de David y Pilar. ¡Enhorabuena! Se ha inaugurado esta semana la exposición Basilio Martín Patino. Pasión por el juegoen la Hospedería Fonseca, una grandísima oportunidad para conocer a fondo la obra y la vida del cineasta, comisariada además por Ignacio Francia, amigo de Patino y uno de los mejores conocedores de su trayectoria.

Pedro Almodóvar va a adaptar Manual para mujeres de la limpieza, el libro de cuentos de Lucia Berlin. Estamos haciendo apuestas sobre el reparto.

Juan Bonilla ha contestado argumentada y airadamente al crítico que reseñó en Babelia Tierra negra con alas. Antología de la poesía vanguardias latinoamericana, que Bonilla coeditó con Juan Manuel Bonet. Un género este de la contracrítica que no abunda pero que se agradece.

Alguien que ha escrito una novela –anónimo por ahora– le envió el manuscrito a la editorial Valdemar, que lo rechazó porque no acepta originales no solicitados. Al señor escritor no le sentó bien y ha despachado unos correos –hechos públicos por los editores– en los que revela que merecía publicación porque había leído algunos libros de su catálogo, porque es el Henry Miller español y un ser de luz. Además de una asombrosa capacidad para el insulto a sopetón. Nos gustaría pensar que es Mikel Nhao, que ha vuelto a gastar bromas. Tenemos que preguntarle a Fabio de la Flor.

El viaje a Barcelona ha servido también para alternar un rato con Marta Arias y Agus Morales, dos de los periodistas detrás de la fantástica revista periodística 5W, que va a publicar nuevo número en papel. Los hemos fichado para marzo, como no podía ser de otra manera. Marta ya es como de la familia, pero a Agus le teníamos ganas desde su libro No somos refugiados. Los esperamos.

Y esto es todo. Hasta el próximo viernes.

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