Esto es lo que hemos leído los corsarios este verano

Visto desde aquí, después de las dos semanas que han pasado de septiembre con ese sopetón de trabajo llamado “la rentrée”, el verano nos hace recordar aquella frase que escribió Cormac McCarthy en Meridiano de sangre: “Hay menos alegría en la taberna que en el camino que conduce a ella”. Hemos decidido que un inventario de lo que hemos leído este verano bien puede ser una forma de revivir lo que la estación promete a finales de junio, esa sensación de tener tiempo por delante para leer única y exclusivamente por placer. Y aquí está el resultado.

Lecturas diversas de un equipo diverso. Hay algunas coincidencias: tres le hemos dado a Jordi Costa y su Cómo acabar con la contracultura(por cierto, estará en la librería a finales de noviembre) y puede descubrirse una expectación por la nueva obra de Santiago Lorenzo: Los asquerosos porque abundan sus títulos anteriores. Rafa hasta ha leído los manuscritos finalistas del próximo Premio Herralde de Novela, como miembro del jurado de esta edición.

Se aceptan sugerencias para el verano que viene, que ya quedan dos semanas menos para que llegue.

Mercedes

Me atrapó en su momento Vivian Gornick y la relación entre una madre y una hija descrita en Apegos feroces, y las reflexiones de la autora sobre las relaciones humanas y sus propias experiencias en La mujer singular y la ciudad no defraudan (Sexto piso). He leído con acento argentino a Pedro Mairal en Una noche con Sabrina Love (Libros del Asteroide) y he asistido a los estragos emocionales de las guerras en Hombres, de Angelika Schrobsdorff (Periferica) y Las sillitas rojas, de la irlandesa Edna O’Brien (Errata Naturae).

Ahora estoy con las peripecias imposibles de tres hermanos en Los huerfanitos, de Santiago Lorenzo (Blackie Books). Estos días he releído también a la escritora austríaca de libros juveniles Christine Nöstlinger, fallecida hace poco, y El tiempo de los magos, de Cressida Cowell(Roca), antes de que salga el siguiente. Más aventuras y fantasía en Nevermoor. Las pruebas de Morrigan Crow, de Jessica Townsend(Destino) y ciencia ficción con Philip Reeve y Máquinas mortales(Alfaguara). Continuo con Invierno en tiempo de guerra, de Jan Terlouw(Harper Kids) y estoy con el primer volumen de El libro de la oscuridad, de Philip Pullman (Roca)”

Rafa

Si bien los dos grandes propósitos de los últimos veranos siguen sin cumplir (dejar de fumar y leer El hombre sin atributos, seguramente no vayan en ese orden) ha habido tiempo de llevarse en este par de meses un buen montón de títulos a la espalda.

El primer gran libro del verano fue un título homenaje a lo que estaba por venir. Visita obligada a Casavella y El secreto de las fiestas, felizmente reeditada por Anagrama. Siguiendo con las reediciones y con la pausa que da el mercado editorial, me pude dedicar a un par de libros que habían caído en la mesilla esperando su oportunidad. Las Iluminaciones de Walter Benjamin (sigo de cerca esa colección de “Clásicos radicales” que se ha sacado la editorial Taurus en los últimos meses) y Cultura e Imperialismo de Edward W. Said ahora en Debate. En cómic le he dado la oportunidad a una de las pocas colecciones del sello Vértigo que faltaba por leer, la serie Fábulas (aún no hay veredicto).

También hubo tiempo de dedicarle algo de espacio a algunos nombres propios que esperamos tener por la librería o que ya han estado por aquí. La última novela de Mónica Ojeda Mandíbula en Candaya, Como acabar con la contracultura de Jordi CostaLas cenizas del califato de Mikel Ayestaran.

La editorial Anagrama ha tenido una curiosa iniciativa en los últimos tiempos y es incorporar a un librero al jurado de su Premio Herralde de novela. Este año nos ha tocado a nosotros,  así que nos fuimos de vacaciones con un montón de manuscritos bajo el brazo, toda una nueva perspectiva de leer . En los últimos días del verano aún nos ha sobrado algo de noche para dedicarle a las primeras novedades que llegan estos primeros días. Devastación de Tom Kristensen (Errata Naturae), El ala izquierda de Cartarescu (Impedimenta) o los nuevos cómics de Sfar o Frederik Peeters.

Miguel

Aquí va una relación por géneros de lo que me ha ocupado el verano.

Ensayo: El gen: Una historia personal. Siddhartha Mukherjee. Debate. Pasado, presente y ¿futuro? del gen. Y periodismo del bueno con el último número de la Revista 5W.

Narrativa:

Trabajo sucio. Larry Brown. Dirty Works. Literatura sureña. Dos veteranos de la guerra (uno sin brazos ni piernas y el otro con una herida en la cabeza que le hace sufrir desmayos en el momento más inesperado) ingresados en un hospital narran su historia entre cervezas y marihuana.

Autogol. Ricardo Silva Romero. La navaja suiza. El fútbol como un espejo de la sociedad. Gran novela.

Cuando sale la reclusa. Fred Vargas. Siruela. No había leído nada de Vargas (y poco de novela negra) y, la verdad, ando bastante enganchado a las aventuras del comisario Adamsberg.

El descubrimiento de la lentitud. Sten Nadolny. Plataforma. Narra la vida de John Franklin, explorador ártico y lento por naturaleza (necesita tiempo para analizar cada situación o frase). Mezcla de novela histórica, literatura de viajes y “biografía”.

Drugstore cowboy. James Fogle. Sajalín. El autor, ladrón y adicto, narra la historia de Bob y su banda (ladrones y adictos). Se dedican a atracar farmacias y a chutarse lo que pillan. Eso sí, con una forma de “honor” por parte de su líder bastante peculiar.

Literatura fantástica y Ciencia ficción

Juramentada (El archivo de las tormentas #3). Brandon Sanderson. Ediciones B. Tercera parte (de diez) de la que parece que es la gran obra del escritor.

El fin de la muerte (Trilogía de los tres cuerpos #3). Cixin Liu. Ediciones B. Final de la trilogía que narra la “lucha” entre humanos, trisolarianos y una tercera raza que deja a estas dos a la altura del betún. La verdad es que el primer volumen no me entusiasmó demasiado, pero la serie fue ganando fuerza según avanzaba.

Relatos

Aguas profundas. Relatos de terror y misterio en el mar. AA.VV. Valdemar. Viniendo de Valdemar y con ese título, nada podía salir mal.

H.P. Lovecraft anotado. Leslie S. Klinger. Akal. Un libro donde perderse entre los detalles de toda la obra y la vida de Lovecraft.

El favor de la sirena. Denis Johnson. Literatura Random House. Relatos relacionados con la muerte con ese “toque Johnson”.

Cómic

Fábulas. Bill Willingham. ECC. Los personajes de los cuentos (Lobo Feroz, Bella y Bestia, Pinocho) viven en una barriada de Nueva York tratando de pasar desapercibidos entre los mundanos (seres humanos) y esperando el momento para volver a las Tierras Natales (algo así como el país de los cuentos), del que fueron expulsados durante la guerra con El Adversario, que se dedicó a conquistar y arrasar los diferentes mundos.

Guillermo

Ensayo: sobre todo me he centrado en dos novedades que tenía muchas ganas, La Palabra H. Peripecias de la hegemonía, de Perry Andersony Viva la Revolucion, de Hobsbawm. Además también he leído Cómo acabar con la Contracultura, de Jordi Costa y Un séptimo hombre, de John Berger.

Cómic: El perdón y la furia, de Altarriba y Keko y Cuadernos Ucranianos, de Igort.

Narrativa: Pues me atreví con Europa Central, de Vollmann y me encantó, además que Vollmann decía en los agradecimientos que él libro que le había acompañado durante la escritura fue Una tumba para Boris Davidovich, de Danilo Kiš, así que lo leí según terminé con Vollmann. El Vestido Azul, de Desbordes también me gustó mucho, y le di un poco a la ciencia ficción con Rascacielos, de Ballard. Además viendo que tendrán libros nuevos pronto leí Los Millones, de Santiago Lorenzo y me puse al día con Wu Ming, leyendo Manituana y 54. Y como era año de Mundial y GB84 me ha encantado me leí Maldito United, de David Peace de un tirón.

Antonio

Andaba yo a principios del verano buscando esa novela central a la que acudir como un adicto en las horas propicias del día, pero las cosas no siempre salen como uno quiere. Así que el tiempo libre se ha ido en picoteos de formatos breves, salvo algunas excepciones. Cómo acabar con la Contracultura, de Jordi Costa, y Sevilla y la Casita de las Pirañas, la segunda entrega de las memorias de Nazario, se han juntado para recordar esas ansias de vivir y hacer propias de los albores de la tardía modernidad española. Uno más analítico y otro más vital, retratan una época donde todo estaba por descubrir. Costa siempre hace análisis inteligentes y la narración de Nazario del underground sevillano y del mundo perdido del flamenco es maravillosa.

Vital también es Clarice Lispector en sus pequeños artículos recogidos en Aprendiendo a vivir, un libro que no se agota, donde es posible encontrar algún tipo de iluminación en cada frase, deslumbrarse con ese equilibrio entre lo sencillo y lo profundo. Las columnas periodísticas sobre literatura de José-Miguel Ullán recopiladas en Aproximaciones también me han dado buenos momentos de ese placer que provoca la sabiduría ajena.

Yo también he caído en William T. Vollmann: El Atlas es una barbaridad que he tomado en dosis pequeñas porque deja huellas duraderas. Para cambiar de tono, he recuperado algunos de los relatos de George Saunders incluidos en Diez de diciembre: Saunders tiene la facultad de ser intenso pero lo cubre todo de un aire juguetón fascinante.

El verano me resulta propicio para leer sobre arte. Manifiesto de la mirada, de Antón Patiño, ha cubierto mi parte teórico-contemporánea y La belleza, de Roger Scruton, tiene ese aliento poético que tanto admiro en los críticos artísticos que más me gustan. Propósito de este otoño: todo Siri Hustvedt. Y a ratos (pocos por desgracia) me he zambullido en esa explicación total de lo espiritual y sus manifestaciones que es Las máscaras de dios, ese monumento escrito hace más de cincuenta años por el antropólogo Joseph Campbell.

Tampoco he dejado pasar algún clásico de la novela negra. Jim Thompson siempre es mi primera elección. Le ha tocado a El criminal, una novelita sin más pretensiones pero con las suficientes cargas de profundidad como para tenerla en cuenta. Ni un verano sin las frases entrecortadas de Jim. Y otra novela, esta en galeradas, Los asquerosos, de Santiago Lorenzo, otra vuelta de tuerca a ese universo de pobre gente a la que le ocurren cosas extraordinarias. Vamos a hablar mucho de ella a partir de octubre, cuando la tengas disponible en la librería.

La imagen superior pertenece a la película Canino