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Los Invisibles: la realidad es mentira

Los Invisibles es una de las obras clave del cómic de los años 90 y ahora se acaba de reeditar el volumen 3. Grant Morrison propone una historia basada en la misma idea que siguieron películas como Matrix Dark City: la realidad es una ilusión que esconde una lucha encarnizada por esclavizar a la especie humana. Hoy, su mensaje sigue plenamente vigente.
Por SEVE ACOSTA

Dane McGowan es un adolescente británico, de Liverpool para más señas, acostumbrado a meterse en líos de una naturaleza un tanto violenta. Sus días transcurren de forma monótona, acudiendo a clase sin prestar demasiada atención, a pesar de ser de afilada inteligencia. Sus noches de los viernes suelen acabar con él borracho, robando coches o incendiando la biblioteca de su instituto. Iracundo, rebelde, el joven Dane lucha contra todo poder establecido sin saber muy bien por qué mientras se pregunta de qué le suena ese misterioso grafiti que no para de ver por toda la ciudad y que dice simplemente “King Mob”. Sabe que algo no va bien, pero no sabe explicar qué es.

Cuando una de esas noches llega demasiado lejos e intenta quemar su instituto es condenado a pasar diez meses en un reformatorio, el “Harmony House”. Allí atisba la verdad contra la que lleva luchando, sin saberlo, tanto tiempo: descubre que los internos de esa “casa de la armonía” pasan por un siniestro proceso en el que se les extraen todos los sentimientos, “dejándolos vacíos y secos para regresar al mundo”. Cuando Dane va a ser apresado para ser la siguiente víctima aparece un misterioso y estrambótico salvador, ataviado con una máscara de gas, que le saca de allí. Se presenta simplemente como “King Mob”… y le ofrece unirse al ejército que lleva luchando mucho tiempo por la liberación  de la mente humana, un grupo secreto que actúa en las sombras y que es conocido simplemente como Los Invisibles.

Los Invisibles Grant Morrison - Letras Corsarias Librería Salamanca¿Suena familiar este argumento? No es de extrañar, los paralelismos entre este cómic de Grant Morrison y otras obras que salieron en un periodo tiempo similar es evidente. El primer número de Los Invisibles vio la luz en 1994, acabando la serie en el año 2000. Durante estos últimos años del siglo XX, el posmodernismo, y su postulado que afirma que la verdad es una cuestión de perspectiva, fue una gran influencia a muchos niveles: desde el cine, con películas como Matrix o Dark City, hasta los juegos de rol con el llamado Mundo de Tinieblas. Todas estas historias tienen un denominador común: la realidad, tal y como la conocemos, es mentira. Nuestros ojos nos engañan y, si queremos comprender el mundo que nos rodea tenemos que expandir nuestros sentidos y acabar con las concepciones obsoletas que teníamos sobre él.

Los Invisibles es un ejemplo perfecto de esta corriente posmodernista. Posiblemente la obra más personal de uno de los autores más personales del mundo del cómic, lo que Grant Morrison nos cuenta en esta obra es la lucha eterna del bien contra el mal… pero pasada por el prisma psicodélico del final de siglo. McGowan,  a quien podríamos considerar el protagonista a pesar de ser un cómic muy coral, acabará uniéndose a ese misterioso grupo y conocerá la verdad sobre una guerra que se lleva luchando durante siglos; un conflicto secreto entre la humanidad y una arcana raza de seres que lleva esclavizando nuestra mente desde tiempos inmemoriales. Los Invisibles, herederos del mítico Colegio Invisible de Robert Boyle, se valen de magia de todo tipo para enfrentarse a este poderosos enemigo. En las páginas de este cómic podremos encontrar viajes en el tiempo, consultas psicodélicas al “nuevo dios” John Lennon, transexuales capaces de invocar a Mictlan o incluso al mismísimo Marqués de Sade amoldándose a su nueva vida en el mundo moderno. Todo es posible, no hay barreras ni límites a lo que puede ocurrir.

Este cómic sigue estando de rabiosa actualidad. No hay más que echar un vistazo alrededor para ver cómo seguimos dormidos,  cómo la humanidad permanece aletargada

Como no es de extrañar, Morrison tuvo numerosos problemas para poder ver publicada esta historia tan singular.  La realidad, irónicamente, quería imponer sus normas a este caos creativo. Sufrió la censura de la propia DC, que le obligó a cambiar en numerosas ocasiones sus guiones y provocó numerosos retrasos en la salida de los distintos números. No ayudaron demasiado las declaraciones del propio Morrison, que afirmaba que la idea de este cómic le había sido sugerida por extraterrestres durante un viaje que realizó a Katmandú. Sin embargo, a pesar de todo ello y de las continuas reestructuraciones temáticas que sufrieron los últimos volúmenes, Los Invisibles alcanzó su final en el número doce del tercer volumen con una conclusión, como no podía ser de otra manera, tan extraña como inspiradora.

A pesar de que han pasado quince años de ese final, este cómic sigue estando de rabiosa actualidad. No hay más que echar un vistazo alrededor para ver cómo seguimos dormidos,  cómo la humanidad permanece aletargada. Puede que no seamos presa de una conspiración de seres ultraterrenales, pero quizás nuestra verdad sea mucho peor: no hay enemigo arcano que nos haga ser así, somos nosotros mismos los que nos estamos convirtiendo en autómatas sin mente. Por ello hoy en día el mensaje de Los Invisibles sigue estando incluso aún más vigente. Por ello nunca está de más volver a echarle un vistazo o tener la suerte de leerlo por primera vez y sentir como algo “despierta” en tu interior cuando lo haces.

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