La mesilla del lector. Junio: Un Punto Curioso

Cada mes, uno de nuestros lectores, amigos, colaboradores, cómplices o conspiradores, elige diez libros de nuestro fondo. Con total libertad para seleccionar lo que estime oportuno. Nosotros los colocamos en una de las mesas debajo del ventanal de San Boal, los arropamos con una butaca mullida y observamos a ver qué pasa.

Las invitadas de este mes son Rebeca Martín y Soraya Herráez, creadoras de Un Punto Curioso, promotoras de la lectura y la creatividad, que comparten con nosotros sus recomendaciones para un verano lector, diez libros que te acompañarán en cualquier destino que elijas para estas vacaciones. “Los libros no tienen límites, son para cualquier lugar, cualquier persona, cualquier momento”, dicen.

Si vienes a ver el cartel que han preparado para acompañar los libros en nuestra mesilla, tendrás la posibilidad de acceder mediante un código QR a materiales audiovisuales que ellas han creado sobre estos libros. ¡Todo un lujo!

La Mesilla del Lector - Un Punto Curioso

Los diez libros de Un Punto Curioso

Rumor de rimas. Antonio Rubio y Luis de Horna. Poemúsica. Libro-disco de poemas para compartir desde los primeros meses de vida, porque nunca es demasiado pronto para acercarse a la poesía. Antonio Rubio es el autor de estas rimas que se complementan a la perfección con las ilustraciones del salmantino Luis de Horna y el ritmo de Poemúsica.

¡Turista lo serás tú!. Itziar Marcotegui y Pablo Strubell. La editorial viajera. Un libro que habla de viajes y de hacer turismo con un enfoque distingo al habitual. A través de diferentes propuestas, unas provocadoras, otras absurdas, ahora viajar será un divertido e ingenioso juego en el que lo imprevisible está siempre presente.

El sol, la luna y el agua. Laura Herrera y Ángeles Vargas. Ekaré.Cuento popular del folclore nigeriano que explica el origen del mundo a partir del sol y de la luna, mucho antes de que los conociésemos como los vemos ahora. Bellamente ilustrada, la historia nos traslada a África y nos invita a contar y cantar con los tres protagonistas.

Cuadernito de escritura divertida. El Hematocrítico y Olga Capdevila. Blackie Books. Cuaderno con propuestas de escritura creativa para lectores curiosos. El Hematocrítico es el autor de esta original propuesta que actualiza los “cuadernos de vacaciones” y permite disfrutar jugando con las palabras, las imágenes y las historias.

El pequeño curioso. Èdouard Manceau. Patio Editorial. Libro-juego que funciona como una ventana abierta al mundo para descubrir en él imágenes, palabras, objetos y otras sorpresas que nos va sugiriendo cada página de la obra. Èdouard Manceau es un autor francés reconocido por sus aportes creativos.

La Mesilla del Lector - Un Punto Curioso

Micropoemas 2. Ajo. Arrebato Libros. La micropoesía de Ajo, artista madrileña, es breve, ácida y melancólica. Con mucho sentido del humor, en sus libros comparte poemas mínimos que hablan sobre la fugacidad del amor, la angustia de la madurez, el peso de la soledad y otros desastres curiosos.

Buenas noches. Meritxell Martín y Xavier Salomó. Combel. Un pequeño libro en cartoné para desearle buenas noches al bebé y a todo lo que le rodea. Los pequeños troqueles de la obra lo convierten en una compañía ideal para la hora de dormir. Y si quieres disfrutar también por la mañana, tienes también la obra Buenos días.

Valerosas. Penélope Bagieu. Dibbuks. Retrato en viñetas de quince mujeres valerosas que le plantaron cara a su destino y decidieron luchar por conseguir sus sueños. Científicas, actrices o escritoras, cada historia es una reivindicación del poder femenino a lo largo de la Historia.

La entrada de Cristo en Bruselas. Andrea Antinori. Libros del Zorro Rojo. La historia de un lienzo contada en imágenes y palabras. El cuadro de James Ensor se convierte en el hilo conductor de este álbum que va presentando a sus personajes y nos permite entender todos los detalles de la obra del pintor belga y llenarlos de vida.

Gaudeamus. Tomás Hijo. Ediciones Universidad de Salamanca. Cómic en el que se recogen los ochocientos años de historia de la Universidad de Salamanca, desde sus inicios hasta la actualidad. Momentos de luces y sombras que el autor, Tomás Hijo, presenta con gran sentido del humor para acercar estos episodios a todos los lectores.

Convertir en habitual lo extraordinario

Antonio Marcos

Han pasado casi cinco años desde que Rebeca Martín y Soraya Herráez se convirtieron en Las Curiosas, así, con mayúscula. Cinco años convirtiendo en habitual lo extraordinario: extraer la esencia de los cuentos y comunicarla de una manera personal. De vez en cuando, mientras asistes a alguna de sus sesiones de narración, te imaginas cómo sería verlas a través de la mirada de uno esos niños que permanecen con todas las antenas sintonizadas con ese torrente de fantasía cercana que ellas proponen. Lo que hacen debe vibrar en una de esas frecuencias –como esos sonidos que solo oyen los perros– que los adultos intuyen pero que consigue dar siempre en el centro de la diana de los niños.

Ese rato, esa media hora de Soraya y Rebeca contando cuentos es solo la punta del iceberg de su trabajo. Detrás hay años de relación con la literatura, una fascinación compartida por los libros y una apuesta por abandonar caminos trillados. Trabajaron juntas en la Fundación Sánchez Ruipérez y han recorrido miles de kilómetros como promotoras de la lectura en parques, colegios, bibliotecas y donde se tercie. “Cuando cumplimos un año ya parecía que llevábamos haciendo esto toda la vida, está siendo superintenso. Vuelves de hacer algo que ha salido bien y enseguida te tienes que poner a hacer otra cosa. Es en estos momentos cuando nos damos cuenta de que esto es grande”, explican.

Definición de “estos momentos”: están sentadas a la gran mesa que ocupa el centro de su local, en la calle Pérez Oliva. Hace buena tarde. Por la ventana abierta asoma un hinchable negro –Humberto, es un perro– y algunos vecinos saludan al pasar. Rebeca dibuja castillos, paraguas y jirafas, Soraya está recortando algo. Charlan. El local está lleno de libros, una máquina del tiempo de cartón, pequeños objetos que van a tener una función posterior. “Este es nuestro laboratorio, la cocina donde se cuece todo. La creatividad empieza por una misma”, dicen. “Nos hemos dado cuenta de todo lo que sabíamos hacer y no éramos conscientes de ello. Cuando trabajas sola no hay límites, las ideas no se quedan en el cajón. Te pones a tirar del hilo…”, afirma Rebeca.

Tiramos del hilo de sus lecturas preferidas y de las que han recomendado para la Mesilla del Lector, de su relación con los libros. “No seríamos capaces de vivir sin libros”, dice Soraya. “No me imagino ya trabajar en otra cosa. Siempre estamos recomendando títulos, hay gente que ya confía en ti, en tu criterio”, añade Rebeca. Soraya: “Me ha pasado que gente con la que viajado en BlaBlaCar me ha escrito después para que le sugiriera un libro. No es broma”.

Rebeca asegura que ha tenido una relación de necesidad con los libros: “Siempre he sido muy lectora. Cuando era pequeña me ponía nerviosa si no tenía algo para leer, me iba a la biblioteca de la Fundación a por más. Los devoraba, leo muy rápido. Y me parece muy bonito haber trabajando en la misma biblioteca de la que yo era usuaria”. Soraya: “Yo no soy tan devoradora y he tenido mis épocas. Tuve un enorme enfado con la literatura, nadie acertaba a darme libros para mi edad. Una profesora, Manuela, nos propuso que lleváramos a clase nuestro favorito. No lo llevé y me dejó su preferido: Momo. Y ahí me reconcilié con la lectura”. Rebeca: “Yo era una niña muy clásica. Matilda, Celia, y muchísimos tebeos, sobre todo Zipi y Zape. Tengo la colección Olé entera, creo que valen un dinero”, bromea.

“Hay que preguntar a los niños qué les gusta. Creo que el papel de mediador entre los libros y el lector hace cada vez más falta porque se publica muchísimo y muchas veces los padres nos saben por dónde empezar”, dice Rebeca. ¿Qué es lo que le piden a un libro para recomendarlo o utilizarlo como material para su trabajo? Soraya: “Buscamos una conexión con el libro, una historia que te guste y que tenga la posibilidad de transmitirla bien. Y la estética también es importante”. Rebeca: “A mí me fascina el humor absurdo. Y creo que nos hace mucha falta en general, nos lo tomamos todo demasiado en serio. No nos gustan las mismas cosas y es muy divertido ver cómo una intenta convencer a la otra”.

Sobre el pequeño e improvisado escenario del cuentacuentos, Soraya y Rebeca se complementan, le dan a la historia matices distintos. “El secreto, si es que lo hay, es contar desde uno mismo. Somos nosotras contando algo, llevando el cuento a nuestro terreno”, dice Soraya. “Hay historias que nos gusta contar y creo que eso se transmite, lo ves en la cara de la gente.. Se crea un vínculo que parece de verdad. Entras a un mundo mágico, pero no hace falta que esa magia esté en la fórmula”, explica Rebeca. “Ves cómo van cayendo. Somos muy cercanas, congeniamos bien con la gente y eso también se respira”, concluye Soraya.

Han elegido los diez libros pensando en que se puedan disfrutar en cualquier lugar donde vayas a viajar estas vacaciones, que de alguna manera actúen como lupa de aumento sobre el disfrute que ya estás experimentando. “Los libros no tienen límites. Son para cualquier lugar, cualquier persona, cualquier momento. Si te gusta algo, también estás aprendiendo. El libro suma un elemento más a ese placer”, dice Soraya, que coquetea con el libro electrónico para evitar el peso de la mochila en sus escapadas montañeras. “Yo soy más de senderismo”, ríe Rebeca.

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