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NC#197: Para black lo que leemos nosotros

Intentamos no pisar charcos negros de oferta, solo leer oscuridades planeadas por escritores desbordantes.

¡Buenas tardes, corsarios!

Que dice un periódico de la mañana, independiente en el ayer, que vaya pena que les va a dar que cierren más librerías pero que a ver si vamos revisando eso del precio fijo de los libros que Amazon luego no puede hacer los descuentos que le dé la gana en el black is black friday. Que los hace igual. Nosotros ya sabes que no, no entramos en eso que un amigo poeta ha definido algo escatológicamente como “la pota del sistema”.

En fin. Para negras nuestras lecturas de esta semana. Algunas, no todas. Pero han extendido un oscuro velo sobre toda palabra. Te lo contamos abajo. Mientras, nos seguimos rodeando de gente luminosa, tanto a diario como en esos días señalaítos tal que ayer donde tenemos por aquí a Marta Sanz, Fernando Vicente y un montón de cómplices.

Recuerda que puedes leer todas las novedades y libros destacados de la sección Infantil y Juvenil en nuestra LIJ Corsaria. Esta semana: En un país lejano.

Agenda semanal

Se nos juntan este fin de semana dos festivales. Acompañando las actividades del I Salón del Libro Infantil y Juvenil de Salamanca, tenemos hoy, a las 18h, a Victoria Álvarez, presentando a sus muchos incondicionales El incienso de los espíritus, acompañada de Ana Roux.

mañana sábado, a las 18h, es la propia Victoria la que hace de maestra de ceremonias con Gema Bonnín y su libro El jardín de hierro. Ambos títulos publicados por Nocturna. Pero antes, por la mañana, a las 12h, no te pierdas el taller de creación de dioramas que organiza e imparten nuestros admirados creadores de ¡La Leche!, ese revista para niños curiosos y padres cómplices. Está recomendado para la chavalada entre siete y doce años.

Mientras, tenemos un espacio dedicado a los ilustradores participantes en Ilustrasal!, que estarán por aquí a su aire dibujando sus experiencias festivaleras, historias y dibujos que formarán parte de un libro.

Y ya entrando en diciembre, el lunes 2, a las 20h, Belén Sola y Diego del Pozo Barriuso nos hablarán de la educación en museos como producción crítica, tema del que son grandes conocedores y del que han escrito en el libro colectivo Exponer o exponerse, publicado por Los Libros de la Catarata. Oficia la responsable técnica y artística del DA2, Tate Díez.

El martes 3, a las 20h, el historiador Diego Díaz Alonso presenta un libro sobre hechos pasados en los que palpita la actualidad: Disputar las banderas. Los comunistas, España y las cuestiones nacionales (1921-1982) aporta el peso histórico al debate entre discurso patriótico y plurinacionalidad en el pensamiento de izquierda. Le acompaña Alberto Santamaría.

El miércoles 4, a las 20h, tenemos aquí a José Ovejero con su nueva novela, Insurrección, una historia de brecha generacional y de principios en una situación de crisis familiar, social y laboral. Le acompaña Javier Sánchez Zapatero.

Ese diminuto sábado 7 que queda ahí en medio de un legendario puente no tenemos actividades, pero abrimos con todas las de la ley: de 10 a 14h y de 18 a 20,30h.

Esto hemos leído esta semana

Han salido unos días oscuros. Muy oscuros. Primero, en el que es nuestro libro de la semana, nos hemos topado con Mariana Enríquez ganando el Premio Herralde con Nuestra parte de noche. El título lo dice, claro, pero no deja intuir hasta qué punto el horror se filtra en esta novela. Mariana ya nos había hecho estremecer con sus cuentos, piezas más allá de lo inquietante en las que algo innombrable se acercaba palpitante. Aquí coloca su mirada en un lugar propicio para el mal: el médium oficial de una orden ocultista trata de que su hijo, que ha heredado sus poderes, tenga una vida normal fuera de los ritos y las visiones con lo poderoso-innominado. A la vez, esa especie de ángel caído que es el protagonista trata de establecer algún tipo de contacto con su mujer muerta.

Esa situación que podría recordarnos a La carretera, de Cormac McCarthy, por esa sensación de falta de escapatoria, se engarza con el clima de violencia de los años centrales de la junta militar argentina, año ochenta: el dolor, el silencio de los vivos y los aullidos de los muertos están por todas partes, muy cerca de la orden a la que pertenecen, excelentemente conectada con las altas esferas. Es un libro desasosegante, de una maldad muy Lovecraft de fondo, escrito con una sencillez narrativa que contrasta con todo lo que late bajo sus palabras. En el fondo, hay un padre intentando proteger a su hijo de la no-muerte. Y eso da mucho miedo.

Como suele pasar, el estado en el que te deja un libro te influye en la lectura de los siguientes. Y el siguiente tiene una portada negra, letras doradas, una gruesa hoja de papel oro nada más abrirlo. Hechuras de libro sagrado, de objeto para tratar con cuidado. Arriba pone Angélica Liddell y se titula Dicen que Nevers es más triste. Si has leído a Angélica ya sabes cómo escribe: entre lo escénico, la narrativo, lo musical. Siempre fragmentario y al borde del rapto expresivo. “Necesitamos un peligro que nos una profundamente a una persona”, dice, una idea que nos lleva de vuelta a Enríquez.

Pero aquí Liddell está haciendo un lamento de cuatrocientas páginas provocado por la desaparición de sus padres, un deambular por las cuatro estaciones constatando el dolor, la pérdida, el abocamiento hacia el final de algo. La conciencia de ser la siguiente. Una vez más, la muerte. “En mi seno no tengo honor ni castillos, todo es sobredosis. Yo doy palizas con el alma, rompo las caras con el deseo, sin tocar una sola ceja, solo con mi lobreguez, nada más que con los gramos de la angustia, la inferioridad y la fe, aplasto almas”, escribe. Liddell en estado puro. Un hito de La Uña Rota como editorial.

Luego nos metemos de cabeza en uno de esos libros que traen vitola de malditos. Se titula Crimen, lo publica Siruela en tapa dura, es breve, lo escribió Agustín Espinosa y se publicó en Tenerife en 1934. Su autor fue depurado por el régimen, inhabilitado para ejercer su cátedra y murió joven en 1939. Se considera la primera –y quizá la única– novela surrealista en tiempos del surrealismo. El novelista Alexis Ravelo es autor del estudio preliminar: “los estudiosos hacen encaje de bolillos con Alberto, Lorca y hasta Gómez de la Serna mientras obvian sistemáticamente a Espinosa, que publicó este libro manifiestamente surrealista desde la primera a la última página”. Teme Ravelo que hoy como ayer, la novela vuelva a ser puesta en el punto de mira de lo bienpensante, que su erotismo salvaje, su desenfrenada trama criminal y su sentido negrísimo del humor corran la fatal suerte de quien señala la luna y solo le miran el dedo.

Recuperados de ese baño de oscuridades saliendo libremente al exterior –la contención de Enríquez, el vanguardismo enfebrecido y optimista de Espinosa y el torrente fragante de Liddell– hicimos un paréntesis con Signos de contrabando, el estreno de la colección Brulotes de la editorial Underwood. Un brulote es un barco incendiario que se usaba en las batallas navales y así se plantea esta línea ensayística: “Contrariar, maldecir y esputar, pero también celebrar la llamada insoslayable de la inteligencia, dondequiera se encuentre”.

El libro de estreno lo escribe Antonio Valdecantos y es un atizarle al concepto sacrosanto de la “comunicación”: sus virtudes y sus gracias fundacionales de nuestra sociedad. Una especie liberación del lenguaje de toda la maraña apestosa que se le pega, de las “supersticiones comunicativas”. El autor reconoce que no es tarea viable, porque todo conspira contra esa posibilidad, pero alguien que se refiere a los ciudadanos como súbditos merece nuestro voto de confianza.

Con el paladar liberado de oscuridades por ese sorbete helado de teoría nos dirigimos a esas manifestaciones del lenguaje llamadas libros de poesía. Aquí está Jardín Gulbenkian, el nuevo poemario de Juan Antonio González Iglesias, ganador del Premio Gil de Biedma. Profesor de Latín en esta universidad de aquí, González Iglesias encuentra en un jardín lisboeta cierto símbolo del mundo tal y como podría ser. Un lugar en el que alguien ha concentrado lo bello y ha dotado a ese espacio de un significado. “Descansa el corazón en su verdura”, escribe. Un lugar donde se juntan arte, paciencia, naturaleza, un sentido de lo futuro. 

“Qué gran error es dispersarse. Todo /estaba aquí (…) Suceden las cosas importantes a destiempo. / (…) Mientras estoy durmiendo, el árbol crece”. Este libro nos ha hecho mirar el Tormes con ojos de dormido animal mitológico, ha traído un pedazo del Ática hasta los pinos inclinados de la vaguada de La Palma, nos ha contagiado el optimismo sereno de alguien que respira ahora el mismo aire que los clásicos. “A la vez monacal y luminoso, / entre las criaturas y las cosas”, como Miguel Hernández entre el corazón y sus asuntos. Bárbaro.

González Iglesias reconoce a Jaime Siles como uno de sus maestros. Precisamente fue él quien ganó la edición anterior del Gil de Biedma. Quizá el azar ha colocado en la lista de esta semana Arquitectura oblicua, el último poemario de Siles. Feliz coincidencia.

Casi poético es el nuevo libro de Yuri Herrera, Diez planetas, relatos cortos que hemos ido leyendo alternando con todo lo demás –así es como lee un librero, qué le vamos a hacer–. “Cuando no estaba tocándose el tet con fruición, Zorg inventaba historias sobre mundos improbables”, empieza el titulado “Zorg, autor de El Quijote”. Y eso hace el mexicano, fabular con mundos, sugerir más que desarrollar, sembrar la inquietud, poner silencios aquí y allá, donde más convienen. Locuras posibles al estilo Philip K. Dick pero contadas con la precisión y el encariñamiento de Bradbury. Es fantástico, y no solo en el sentido genérico del término.

Hemos hecho una cata sobre dos libros con el poder como núcleo. De la naturaleza de los dioses, la última novela de António Lobo Antunes, porque siempre esperamos algo nuevo de un autor que confiesa que ve cada libros como un desafío, que veía en la biblioteca paterna cómo Los hermanos Karamazov siempre parecía estar despierto mientras los demás libros dormían. Creció en un entorno acomodado, en una casa grande rodeada de pobreza, y este libro se plantea sobre una historia de esas grandes familias cuando son tocadas por el poder y la corrupción.

Sobre el poder de la izquierda española va la biografía de Javier Pradera que ha escrito Jordi Gracia, que siempre es una garantía. Pradera fue un hombre en la sombra, alguien que ejerció un gran poder de convicción, llegado desde la faceta cultural, que quizá ahora mismo es lo que más nos interesa: la llegada del fondo de Siglo XXI y la potente Alianza fueron méritos suyos. Los interesados en la Transición tienen aquí un filón bueno.

Tenemos muchos viajes, también. Siempre hay libros que van sobre viajes, todas las semanas. Esta ha caído uno muy interesante, explícitamente viajero: Los mitos del viaje, un ensayo de Patricia Almarcegui sobre cómo se ha construido la cultura viajera desde la antigüedad. Europa es el escenario de dos novelas, Distante, de Marie Modiano, sobre una actriz que se embarca en una gira por Francia dejando atrás París y sus malos recuerdos de una aventura amorosa que irá desgranando de ciudad en ciudad. La otra es Europa automatiek, de Cristian Crusat, cuyo protagonista es un traductor español emigrado siguiendo el vagar del lumpen-profesorado, en plena crisis económica.

Y viajeros son también los cómics de esta semana. El Buscón en las Indias, de Juanjo Guarnido y Alain Arrolles viaja en el espacio y en el tiempo: lleva al personaje de Quevedo hasta su destino americano en busca de El Dorado. El rescate de un mito de la nuestra literatura que es un vibrar de aventura, picaresca y sabor a clásico desde ya. Y también se mueve mucho otro personaje familiar: tenemos cuarta entrega de El árabe del futuro, el cómic de Riad Sattouf cuyo protagonista ya se ha hecho adolescente y su familia atraviesa una crisis y se ve separada por los viajes y los virajes religiosos. Nos encanta reencontrarnos con el Oriente Medio.

Un par de libros más para terminar. No hemos podido meternos con ellos todavía pero no los perdemos de vista: Labios de piedra, de Nancy Huston traza un enfrentamiento entre los alter ego de Pol Pot y la propia autora: lectura, historia, rebeldía, genocidios. El anillo de verdad, de Roger Scruton puede ser la apuesta musical de Acantilado para esta navidad: un estudio del ciclo del Anillo del nibelungo, de Wagner, desde el punto de vista música, dramático y simbólico, que revelan al compositor alemán como uno de los buscadores más intensos de la verdad de la condición humana.

Como intensas están siendo estas semanas, ya lo has visto. El próximo viernes volvemos con muuuuchos libros más.

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