Recortes Corsarios

RC#13: Conociendo a Elvis Antonio

Roge Gómez – Noel "Razor" Smith – Premios Eisner – Profesor Arcadio – Juanma Agulles – Cărtărescu, Tokarczuk y Gospodínov – Shellac – Beth Gibbons

El Blue Lagoon es un cóctel azul, que para eso se llama así. Los cócteles azules y en general cualquier cosa de ese color que se pueda comer o beber llama la atención, no para bien generalmente. Helado de pitufo, algún chupito que tengan en una botella en la balda más alta del Bolero. Se detecta rápido: una mezcla de atracción y peligro, diversión y drama.

Lo mismo le pasa a Elvis Antonio en el Campo Charro. Elvis va por la vida (por los bares) con un traje de Elvis, que para eso se llama así. Un traje (tiene varios, pocos) que le roza en los muslos, un tupé a punto de rendirse ante el avance imparable de la calva, unas hechuras de mozo que ha vivido mejores tiempos aunque ni él ni nadie sabrían decirte cuáles fueron los tiempos esos. Elvis se acuesta borracho y puesto hasta las cejas, se despierta tosiendo, se rasca donde le pica, se calza el traje, se come un bote de nocilla con los dedos y tira millas. Su única certeza es que la resaca se pasa tomando otra de lo último que bebiste.

Elvis llama la atención y a la vez forma parte del paisaje. Igual que al cerdo de San Antón lo alimenta todo el pueblo de La Alberca, Elvis va engordando su mito estrictamente local como si fuera un Sísifo: cada día una página en blanco en la que acaba escribiendo siempre la misma historia, un dejarse ir entre destilados sospechosos, un nihilismo tan arraigado como una encina y una posible traca final que consiste en bailar Suspicious Minds a todo lo que da.

Elvis ha construido su vida sobre la premisa de no saber, de anularse a base de combinar vodka, curasao y zumo de limón (o Sprite en el peor de los casos) en vaso largo. Ha construido su máscara de payaso triste y una mañana al levantarse se la van a arrancar de cuajo y le van a decir: ahora sabrás, ahora querrás saber, ahora pagarás el precio por saber. Tampoco está muy claro que quiera.

Y ahí va Elvis, a conocer, como decía la canción, a cuantos se marginan, a conocerse a sí mismo también, que es lo que hacen los (anti)héroes cuando salen de viaje. Ahí va con su mochila de propaganda de DYC, traqueteando, lanzado hacia el pasado y sus revelaciones, sin acabar de convencerse nunca de lo que hace ni para qué. Porque así es Elvis, menudo pájaro. En el Oeste, imprime la leyenda.

El último blue lagoon es la primera novela de Roge Gómez, publicada por Delirio en esa colección en la que ya hay un gallo (Las aguas esmaltadas) y un cabrito (El zascandil). Encaja ahí como un guante: explora una mitología cercenada de La Provincia (así, con mayúsculas, como concepto y territorio concreto), la de quienes no se sometieron, la de quienes construyen redes a fuerza de rascar y rascar con la uña en el granito. Hay mucha escucha detrás de esta novela, mucho kilómetro por carreteras secundarias, mucha imaginación mordaz al servicio de un personaje que empieza como un conjunto vacío y acaba lleno, sobre todo de cerveza.


Bueno, esto sí que podría ser el podio de la literatura europea en este momento: de izquierda a derecha, Cărtărescu, Tokarczuk y Gospodínov, juntos en el Festival Etonnats, en Saint-Malo. Ya sólo nos quedan por por venir a la librería. Igual dentro de poco sólo nos queda uno. Ya veremos.

Premios Eisner 2024: importante cosecha española entre los nominados. Juan Díaz Canales, que estuvo aquí la semana pasada, y Juanjo Guarnido vuelven a optar a premios importantes como mejor pintor/artista y mejor edición estadounidense de material internacional por la ya premiadísima Blacksad. Además encontramos ahí a Javi de Castro, Iñaqui Miranda, Álvaro Ortiz (dos nominaciones), Marcos Ortiz, Gabriel Hernández, Daniel Sampere, Bruno Redondo y Belén Ortega. En julio sabremos quién gana. Suerte.


“Para leer mi historia no es necesario que te hayas peleado, ni que hayas cometido un atraco, ni que te hayas paseado pavoneándote por las malas calles de Londres, ni que hayas pisado un juzgado ni una celda de máxima seguridad; todo eso ya lo he hecho yo por ti. Bienvenido a mi mundo. Pasa y quédate un rato. Y cuando se disipe el humo de las pistolas y se cierre de golpe la última puerta, te alegrarás de poder marcharte”. Noel “Razor” Smith. Palabras amables y una pistola cargada. Autobiografía de un delincuente profesional, con un toque a película de Guy Ritchie.


Se escucha chicha: La Linterna de Diógenes entrevista a Juanma Agulles y desgranan el gran libro Vagabundias, del que ya te hablamos en su momento: una mirada al interior de los albergues y las políticas sociales.


Se escuchan discos: To All Trains, de Shellac, seguramente el testamento de Steve Alvini, fallecido hace un par de semanas. Guitarras marca de la casa. Lives Outgrown, de Beth Gibbons, está sonando mucho esta semana en la librería, esa voz llena de matices y penumbras de la líder de Portishead.

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