Recortes Corsarios

RC#19: Cosas de ver y de leer

Robert Zemeckis – Forrest – Robert McGuire – Robert Eggers – Lemebel y Manuel Puig – Anke Kuhl – Carla Berrocal – Felipe Gálvez – Miguel Martínez – Sam Shepard

Tiene algo metanarrativo que Robert Zemeckis haya elegido a Tom Hanks y Robin Writh como los protagonistas de Here, la película que lleva a la pantalla el cómic Richard McGuire.

Here (1989) es uno de esos tebeos que contribuyen a construir el lenguaje de un arte: esa sensación de “esto no lo había hecho nadie antes”. Un rincón concreto del mundo –un encuadre, un punto de vista– por el que va pasando el tiempo, la vida, desde –pongamos– el Cretácico hasta el futuro. Una manera de contar que se convirtió en vanguardia inmediata y que aquí llegó ya un montón de años después. Ahora mismo, el libro está agotado.

Zemekis parece decirnos: ojo , una película también es un lugar, y desde luego es un encuadre y un punto de vista, otra cosa no es. Utilizar a los mismos dos actores que ya hicieron pareja en la celebérrima Forrest Gump supone jugar con esa idea del paso del tiempo, un volverse a encontrar. Esta vez, además, la cinta incluye una buena ración de esta técnica que rejuvenece y envejece a los personajes a placer.

Bueno, habrá que verla. Aquí va el trailer. Y esperemos que reediten el cómic.


Más cine. Si Coppola hizo una versión moderna de Drácula(romántica, podríamos decir, es decir, premoderna, dejémoslo en que hizo una nueva versión –redundancia esto, todas las versiones son nuevas, claro–), ahora Robert Eggers se atreve con Nosferatu, que también ofrece ese aspecto de siniestra carnalidad del vampiro de Coppola.

Pero claro, Eggers es un director que ha hecho películas de terror –La bruja, El faro, El hombre del norte) y mientras al italoamericano –esto es muy de revista de cine, referirse a Coppola como el italoamericano– le interesaba el lado dramático y operístico de la negación de la muerte, veremos que le interesa e Eggers. Por lo pronto, en el trailer, se ve todo muy oscuro.

Ataud, hay.

En todo caso, siempre parece pertinente recomendarte en nunca suficientemente ponderado Algo en la sangre, una biografía de Bram Stoker que David J. Skal convierte en un retrato sobre los tabús de la época victoriana. Por si quieres ir afilando los colmillos.


Estamos preparando algunas publicaciones para celebrar el Día del Orgullo leyendo. Nos ha gustado mucho este artículo de Irene G. Rubio en El Salto en el que revista a Pedro Lemebel y Manuel Puig: “Reivindicaron un diálogo entre militancia política y disidencia sexual en una época en la que eso no parecía posible”. Por un pedacito de cielo rojo.


Nos encanta Anke Kuhl, una ilustradora alemana con gafas redondas, flequillo y una sonrisa que bien podría haberle tomado prestada a Pipi Calzaslargas y tampoco nos extrañaría que hubiesen sido vecinas en algún momento de su infancia. Por lo menos, vecinas de imaginación, que es de las mejores vecindades que se pueden tener. Tenemos un montón de libros suyos, pero hoy nos fijamos en cómo ha dibujado a Lola, la chavala protagonista de Lola se embala… y otros cuentos terribles, escrito por Wilfried von Bredow.

No engaña con el título: es este un libro de cuentos con intenciones didácticas y un humor negrísimo que se enmarca en la tradición de Pedro Melenas. Todo lo que ocurre en sus páginas es exagerado y macabro, pero lo que más nos llama la atención es cómo resuelve la ilustradora, Anke Kuhl, el truculento hecho de que Lola sea atropellada por un camión, entre otros momentos estelares del libro. Buena lección sobre cómo conseguir distancia y equilibrio entre lo fatal y el humor.


Otra peli. El western como género ya no es algo exclusivamente norteamericano, y no nos estamos refiriendo a las derivas europeo-almerienses de la época de Sergio Leone y compañía. Allí donde haya una consideración extractiva del territorio, una frontera, una ley débil, unos otros y una desigualdad de recursos entre quienes llegan y quienes están, ahí puede haber un western.

Tuvimos aquí a Carla Berrocal el otro día con La tierra yerma, un cómic protagonizado por mujeres charras del Oeste de la Meseta, amazonas a caballo luchando unidas contra una amenaza exterior. Estaba la propiamente llamada Western (2017), una maravillosa película de la alemana Valeska Grisebach que se desarrolla en territorio búlgaro, donde una cuadrilla de obreros alemanas construyen una mastodóntica central hidráulica.

Acabamos de ver Colonos (2023), del chileno Felipe Gálvez Haberle, ambientada a finales del siglo XIX en la Patagonia. En esta ocasión hay un reclamo de tierras para un terrateniente ganadero y una expedición formada por un militar, un mercenario y un guía mestizo. Dura como el paisaje, un auténtico western.


Hablando de América. Que no se nos pase por nada del mundo recomendarte Las líneas del frente, el libro de Miguel Martínez en el que investiga la escritura creada por los soldados de la Edad Moderna, muchos de ellos embarcados en distintas campañas de conquista de los territorios de ultramar. Soldados curiosos, los denomina.

Martínez, a quien tuvimos aquí con su magnífico Comuneros. El rayo y la semilla, publicó esta investigación en Estados Unidos y ahora se traduce aquí. Dice en el prólogo: “Cuando terminé la primera versión de este libro, era difícil imaginar la centralidad pública, inesperada y arrasadora, que apenas tres o cuatro años después adquirirían los tercios como metonimia de un imperio que volvía con fuerza renovada a la disputa política. Los soldados del imperio reaparecían con fuerza no solo en el discurso público, como parte fundamental del rearme simbólico de una derecha radicalizada, sino paseando por la Castellana ante la atenta mirada del rey en el día de la fiesta nacional”.

Corrían los libros entre los soldados y escribían sus pareceres y experiencias, y Martínez navega entre todos esos legajos para conocer de primera mano los avatares de la guerra moderna y la visión más a pie de terreno de la conquista de América. Imperdible para lectores de Historia.


Tanta vuecencia y tanta cosa antigua, nos ha dado por leer otra vez El Quijote, en edición de la Biblioteca Castro, claro.


“En un día caluroso y sin nubes pongo rumbo a Faith, que es de donde vienen los enormes caballos de monta. Voy a comprarme uno. Uno bayo de color crema con una marca en forma de cuarto de luna en la mejilla. Lo he visto en sueños. Eso mismo. Lo he visto de lejos. Me lo voy a traer a casa y lo montaré para ir a buscar el correo. Y cuando me pregunten de dónde es, diré que lo compré en Faith en un día triste y tórrido”. ‘Faith, Dakota del Sur (Interestatal 25’. El cómputo de los días. Sam Shepard. Traducción de Javier Calvo.

Qué decir de Shepard. Esta libro ordenado como una colección de fragmentos, que hasta ahora estaba inédito en nuestro idioma, contiene destilada la mirada única de uno de los grandes constructores metafóricos de ese concepto que conocemos como América Profunda. La del norte.


Así a lo tonto hemos puesto aquí bastante balizaje cultural. Y mañana, la carta semanal con lo que vamos a leer este verano.

Imagen superior: Lola se embala. Ilustrada por Anke Kuhl.

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