Recortes Corsarios

RC#4: Ripley y liarse con el callejero

Highsmith – Wenders – Scott – Capote – Akerman – Polanski – Zylberman – Wasson – Uclés – Nicolau – Raves – Handke – Le Boucher


Recortes Corsarios: Una especie de diario de casi todos los días en el que se recogen algunas cosas que pasan en la librería, otras que pasan por la cabeza de los libreros y algunas más que pasan en general. Fragmentario y, ojalá, rocambolesco. Lecturas, avistamientos y escuchas. Entrada #4. 10 de abril de 2024.


Tom what? “Las historias de Patricia Highsmith tienen algo fascinante para mí, algo que solamente conozco a través del cine, no por los libros. Un trastorno. Sus personajes me afectan profundamente y me conciernen muy directamente. Al contrario de los libros policíacos corrientes, en los cuales los personajes son impulsados por la acción y por el desarrollo del relato, los de Patricia Highsmith son el centro a partir del cual se desarrolla un relato. El motor de la historia son los temores, las pequeñas cobardías, los pequeños errores que todos conocemos demasiado bien, hasta el punto en que ya no les prestamos atención. Al leer estas historias nos observamos a nosotros mismos… De una pequeña mentira inocente, de una confortable traición, se deriva de golpe una historia terrible”.

Lo decía Win Wenders en 1977, cuando acababa de estrenar El amigo americano, una atípica adaptación de El juego de Ripley, un viaje a las tripas de la Europa de los setenta. Recordamos haber leído en alguna parte que cuando Pat vio a Dennis Hopper en el papel de Ripley se llevó las manos a la cabeza: se lo había imaginado –y por lo tanto, era– mucho más joven.

Después de una buena racha de películas, sobre todo El talento de Mr. Ripley, de Anthony Minghella con Matt Damon, ese encantador psicópata llega de nuevo a la televisión. Andrew Scott lo encarna de manera fascinante, es decir, terrorífica. Ripley, la estamos disfrutando. Y, entre medias, pues vamos releyendo los diarios de Highsmith, maravillosos. O sus relatos, o sus novelas. Vamos, todo.


Más tele. Todo actorazos. Tom Hollander interpreta a Truman Capote en Capote vs. The Swans, una miniserie que se centra en ese momento de la vida del escritor norteamericano del que tanto hemos hablado : su caída en desgracia en el entorno de la alta sociedad neoyorkina como confidente de elegantes y poderosas damas. Básicamente, todo el contenido de su libro de relatos Plegarias atendidas. Hollander lo borda y el reparto femenino es abrumador: Naomi Watts, Diane Lane, Chloë Sevigny, Calista Flockhart, Demi Moore, Molly Ringwald… La estamos viendo con mucho interés.


Nos hemos vuelto a liar con el callejero en una serie de pesquisas sin importancia ninguna, pero que nos hacen exclamar: ¡lo sabía! Vamos a seguir la línea de puntos.

1- Empezamos a leer 209 rue Saint-Maur, París. Autobiografía de un edificio, que titulado así parece una película de Chantal Akerman y, bueno, cercanía hay. Ruth Zylberman, su autora, investiga las vidas detrás de las ventanas de ese bloque a partir de un mapa en el que figuraba un censo de los niños judíos que fueron deportados a campos de concentración nazis en el período de la ocupación nazi. Une pasado y presente, consulta archivos, habla con gente. Un documental en toda regla.

2- Leyendo nos acordamos de El quimérico inquilino, esa película que Roman Polanski adaptó en 1977 a partir de una novela de Roland Topor. Esa atmósfera de patio, las habitaciones miserables con los baños en el pasillo, las vidas cruzadas, el peso de la historia sobre las paredes, la historia con minúscula. La película, emparentada temáticamente con Repulsión y La semilla del diablo, deriva hacia lo onírico, lo terrorífico. Tal vez Polanski nos estaba diciendo algo. Bueno, eso seguro.

De todas las fotos disponibles del 209, esta nos recordó poderosamente a la peli de Polanski.

3- Polanski nació en París, en 1933, donde sus padres habían emigrado desde Polonia. Pero decidieron volver a Cracovia en el 36 y allí, en el gueto, tuvo que separarse de ellos para siempre. Esto lo cuenta muy bien Sam Wasson en El gran adiós, ese libro sobre Chinatown que no nos cansaremos de recomendar.

4- Según la wikipedia, Roman vivió con sus padres sus tres primeros años en el número 5 de la rue Saint-Hubert. ¿Dónde queda eso? Es una pequeña calle, perpendicular a Saint-Maur, a unos minutos caminando del edificio que nos ha traído hasta aquí. ¿Hay alguna relación en todo esto? ¿Hay una fijación de Polanski con ese tipo de edificios en los que pasó su primera infancia? Es posible que no, pero y si sí. Más tarde hizo una película llamada Frenético que te hartas de ver edificios de ese tipo. 

5- La madre de Chantal Akerman, a la que todos conocemos por el enorme Una familia en Bruselas, se refería a ella como “mi hija la de Ménilmontant”. Belleville y Ménilmontant, dos barrios, antes pueblos, que dominan la calle Saint-Maur.


David Uclés sí que es una persona bien organizada. La habitación donde ha escrito La península de las casas vacías.


Muy a favor de que una entrevista a una cocinera empiece con la siguiente pregunta: “En su profesión, ¿se ha quemado más por fuera o por dentro?”. Se la hace Almudena Ávalos a Maria Nicolau, autora de Cocina o Barbarie, que ahora presenta ¡Quemo!, una autobiografía que descubre el inmenso iceberg debajo de la punta de la gastronomía estelar. La cocina artesana, no la artística. La del día a día, humilde pero bien hecha. 

“Hay una cuestión de clase que llevamos 20 años obviando y es que el 90% de los potenciales comensales de este país no han podido ir nunca a DiverXO, El Celler de Can Roca o Arzak”, explica. Denuncia el incumplimiento de los convenios, la imitación mala de lo célebre, la humanidad en el centro de cualquier trabajo. 

“En una rave, a las dos de la mañana, cuando estás de subidón, alguien te da un platito de arroz recién hecho y se te abre el cielo. Nunca me he sentido tan querida por mis comensales como en aquella rave”. Cómo no la vas a querer.


“Las novelas habían de ser «violentas» y los poemas «acciones»
los mercenarios se habían extraviado en el lenguaje y mantenían ocupada cada palabra 
se chantajeaban unos a otros al utilizar los conceptos como eslóganes
y yo me quedaba cada vez más sin lenguaje”.

Cuando desear todavía era útil seguido de Canción de ser niño. Peter Handke. Traducción de Adan Kovacsics.


“Peter tiene el rostro terso de una chica. Su cuerpo podría ser más femenino, no obstante, de lo que es. Le gustaba el tequila. Se ha separado de su esposa y tiene la custodia de su hija Amina, de 5 años. Trabaja dos meses al año. Dice que en Alemania no hay tradición de agentes literarios, que los escritores están «aparte» de la sociedad. Cierto, también en Estados Unidos. Qué cara tan frágil tiene, en mi opinión.”

Patricia Highsmith sobre Peter Handke. Diarios y cuadernos.


Un acróbata se golpea la cabeza. Deja de recordar lo que ocurre en uno de cada dos días. ¿Hay alguien viviendo ese día de la zona oscura en su lugar? Esos días que desaparecen. Timothé Le Boucher. Nuevo Nueve.


Hoy hemos recortado hasta aquí. Mañana, por un lado o por otro, más.

Imagen superior: Andrew Scott como Ripley.

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