Recortes Corsarios

RC#6: Para mí eres un menda ya

José-Miguel Ullán – El Fary – Bernd Brunner – Siniestro Total – Harry Crews – Nelson – Junior Kimbrough


Recortes Corsarios: Una especie de diario de casi todos los días en el que se recogen algunas cosas que pasan en la librería, otras que pasan por la cabeza de los libreros y algunas más que pasan en general. Fragmentario y, ojalá, rocambolesco. Lecturas, avistamientos y escuchas. Entrada #6. 17 de abril de 2024.


Íbamos a decir que de quién sería la idea, de qué cabecita loca saldría, de la famosa foto de José Luis Cantero, El Fary, en bañador y chanclas leyendo junto a la piscina. Esta foto que conoces de sobra, porque ha dado para memes varios y hasta para challenges veraniegos. Esa foto que ha pasado pixelada a la historia de Internet porque alguien la escaneó regular del número 372 (Año 8) de la revista Interviú, correspondiente a finales de junio de 1983.

(Ahora que la vemos más de cerca, hay alguien que parece estar intentando saltar la verja del fondo, ¿verdad?).

La autora de la fotografía es Cristina Rivarola y el autor de la entrevista –y nos tememos que de la ocurrencia– es Jesús Mariñas, periodista bien conocido por su mala leche y por mandar callar a Karmele, fallecido hace un par de años.

Decimos lo de la ocurrencia porque la foto no casaba muy bien con el titular: “En la cama soy un monstruo”. Preferimos la entrevista que le hizo José-Miguel Ullán en El País en 1979. Están hablando del día en que se le ocurrió la idea de la canción La mandanga, cómo estaba jugando un mus en el bar y se fue escopetado a casa a escribir el tema.

Le pregunta Ullán: “A su manera, usted escribe. Y compone melodías por puro instinto. ¿Qué opinión le merece la cultura en general?

Y responde Luis –que así le llamaban los amigos–: “El cine me gusta mucho. También los toros. Pero de cosa cultural no ando yo muy puesto. Envidio a la gente que tiene estudios. Yo no he tenido ocasiones para prepararme. Por eso, a veces cojo un libro y me entra un dolor terrible al darme cuenta de que es acaso importante, pero que yo no puedo comprenderlo. Yo me desenvuelvo así, como tú ves. Pero de cultura ando torpísimo. Lo mío son las bolas, la rana, el chito, lo otro… En eso soy el mejor. Y así va la fiesta, chaval”.

Y ahí termina la entrevista, toda jugosísima. Antes, Ullán cuenta cómo han quedado en un bar y decenas de personas se levantan a saludar al cantante, que en ese momento apenas está empezando su carrera. Lo presenta así:

“Tiene El Fary una manera muy peculiar de enfrentarse con el ayer sin volverle jamás la cara. Y de enfrentarse al hoy sin buscar un cobijo de siesta en el mañana. Ha acudido a la cita enfundado en abrigo marrón claro. Trae traje gris, camisa azul de rayas y una corbata rojinegra con alfiler de plata. Talla pequeña. Pelo largo. Rostro donde al instante la fealdad es engullida por una risa contagiosa, unos ojos traviesos y muecas de rotunda picardía”.

Le dice el Fary a Ullán: “Tu rollo de El País era de buten. Para mí eres un menda ya. Así que puedes preguntarme lo que quieras”.

Seguramente la famosa foto entra en esa categoría –peor– de las de los escritores posando con su libro, sosteniendo la obra, mostrándola a cámara con todo el orgullo que cabe en una situación así, pensando, “cómo les digo que no, encima de que me sacan en el periódico…”.

Estamos con esto porque Libros de la Resistencia está completando una bibliografía extendida de Ullán y ahora acaba de publicar Qué me dices, una recopilación de entrevistas que reflejan muy bien cómo se tomaba el hecho cultural el poeta salmantino. María Jiménez y María Zambrano, Los Pecos y Roland Barthes, Lina Morgan y Marguerite Duras, Cortázar y Miguel Bosé, Marifé de Triana y Octavio Paz, Antoni Tàpies y Raphael. La conjunción es y, nunca o.

José-Miguel Ullán

El Ullán entrevistador sabe ser incisivo sin ser insolente, conversa con curiosidad y con respeto por la persona que está delante, repregunta e incide cuando detecta contradicciones, no duda en lanzarse a fondo cuando ve una veta abierta hacia todo aquello que su interlocutor trata de ocultar. Desborda elegancia y sentido del humor, la justa maldad que luego le permite ser bondadoso. Y, sobre todo, escucha. Excelente libro, autor imprescindible. Para nosotros, un menda ya.

Dato 1: el libro que sostiene El Fary es La zona muerta, de Stephen King.

Dato 1: la entrevista en la que El Fary suelta aquello del hombre blandengue, también se la hizo José-Miguel Ullán, en Televisión Española, 1984.


¿Es posible que hayamos escrito setecientas palabras sobre El Fary? Bueno, no es sólo sobre El Fary. Qué me dices, el libro, lo tienes aquí. Seguramente el título también va con segundas.


No le vamos a perdonar nunca a Bernd Brunner que no haya incluido en su libro Vivir en horizontal. Breve historia cultural de una postura esos famosos versos de Julián Hernández que dicen así: “Horizontal / o vertical / yo prefiero horizontal y a dormir a pierna suelta”. Tal vez Brunner, que es alemán, no conoce a Siniestro Total, así que le vamos a perdonar, tampoco es para tanto.

Porque además Brunner no habla de dormir, o no sólo, sino más bien de acostarse, de ofrecer a la fuerza de la gravedad toda la extensión de nuestro cuerpo, retirarnos de la verticalidad y la acción y dejar que las cosas fluyan a nuestro alrededor.

Da la sensación de que ha pensado todo este libro tumbado y cada vez que se le ocurría un capítulo –siempre breves– se levantaba, no sin cierto pesar pero con media sonrisa en la cara, a escribir. Como El Fary con la mandanga. (Basta ya de Fary).

Aquí se habla sobre tumbonas, camas, reclinatorios, comer en la cama, posturas para dormir, trabajar en horizontal, los sueños y las pesadillas, cómo disponer la luz en el dormitorio, dormir juntos o separados, agarrar la almohada o dejarse ir en la posición del soldado. Es un libro impresionista sobre elementos muy concretos que tienen que ver con quitarse un rato de en medio. Estamos a favor.

No se menciona a Onetti –que pasó sus últimos años encamado y ahí escribía y recibía–, pero sí de ilustres literatos postrados: “Edith Wharton se refugiaba en una cama para rehuir la tiránica exigencia de vestirse de etiqueta. En cama no tenía necesidad de llevar corsé, lo cual también servía para dar alas a sus ideas. Wharton llegó a celebrar en cama su ochenta cumpleaños, con una tarta repleta de velas que quedó envuelta en llamas”. Traduce José Aníbal Campos.


Leído El artista del KO, que acaba de publicar Dirty Works con traducción de Javier Lucini. El mejor Harry Crews desde El cantante de gospel y Cuerpo, incluso la ambientación en Nueva Orleans recuerda mucho a la Florida de Cuerpo. Con calor, oscura y marginal. Con espectáculos sexuales extremos y cines que proyectan películas snuff mientras la ciudad suena a jazz y está llena de convenciones y turistas. El protagonista es el artista del KO porque básicamente es capaz de dejarse KO a sí mismo, y pone al servicio de pervertidos su arte (impagable el personaje del Chico Ostra). A la vez, mantiene una relación con una estudiante de doctorado de psicología que lo utiliza como estudio de caso para su tesis. Y el humor de Crews, siempre presente. Magnífico.

Por cierto, el protagonista es de Macon, Georgia, el pueblo fetiche, El Dorado de Nelson, el malote de Los Simpson.


Si te lo lees escuchando este discazo de Junior Kimbrough, Most Things Haven’t Worked Out, haces combo. Ese blues pantanoso y áspero que siempre nos recuerda un poco a Taj Mahal y que está en la base del sonido de grupos a los que quizá has visto, como Guadalupe Plata. La portada lo dice todo.


Hasta aquí recortamos por hoy. Mañana, más.

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