La balada del viejo marinero

Samuel Taylor Coleridge

11,50

Un viejo y curtido Marinero es el que detiene a uno de los tres. ‘Por el largo brillo de tu barba gris y el de tus ojos, di por qué de los tres me detienes a mí. De par en par las puertas del novio están abiertas y yo soy un pariente cercano; los invitados ya llegaron y el banquete comienza, ¿no oyes el alegre alboroto de la fiesta?’ Mas con el brillo de sus ojos lo retiene y el Invitado permanece inmóvil: escucha como un niño al Marinero que, a su merced y voluntad, lo tiene. Sobre una piedra se sentó el Invitado, pues nada hacer podía sino oír al anciano. Y así habló el viejo Marinero cuya mirada brilla tanto como el acero.

Editorial: Galaxia Gutenberg | Traductor: Jaime Siles | Páginas: 104

La balada del viejo marinero
La balada del viejo marinero
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