Saltar al contenido principal

Blog

Nadar para morir en la orilla (de Marsella)
25/09/2026

Nadar para morir en la orilla (de Marsella)

'El sol de los moribundos', de Jean-Claude Izzo, es nuestro libro de la semana. Marsella como problema y como síntoma, una mirada pegada a los perdedores de la historia.

Hay autores unidos a una ciudad, como si esa mezcla urbana concreta de luz, edificios, calles, personas y cosas tuviera el poder de moldear una escritura: los temas, el tono, las elecciones y los posicionamientos. Una posible forma de valoración de una ciudad sería ver lo que sus escritores han extraído de ella y lo que ella ha aceptado de lo que ellos le han devuelto en forma de palabras, cómo acoge la diversidad de sus lecturas, sobre todo las contemporáneas. A todas las ciudades les late un presente dentro, pero no todas parecen quererse ver en ese espejo. Hay ciudades que son todo pasado, también literario. Todos conocemos alguna.

Jean-Claude Izzo es Marsella.

“Marsella no es una ciudad para turistas. No hay nada que ver. Su belleza no se fotografía. Se comparte. Aquí hay que tomar partido. Apasionarse. Estar a favor o en contra. Estar, hasta las cachas. Y sólo así lo que hay que ver se deja ver. Y entonces, demasiado tarde, uno se encuentra de lleno en pleno drama. Un drama antiguo, donde el héroe es la muerte. En Marsella, incluso para perder, hay que saber pegarse”, escribe en Total Khéops, la novela con la que abre su trilogía negra y marsellesa protagonizada por Fabio Montale.

A Izzo se le conoce –demasiado poco en España– por esas novelas policiacas. Cuando Manuel Vázquez Montalbán abrió al Mediterráneo desde Barcelona los moldes de la narrativa criminal norteamericana, surgió un mapa del sur europeo. Camilleri en Italia, Markaris en Grecia, Izzo en Francia. Un oído para la música antigua de las ciudades, teñido de desencanto, militancias y revoluciones perdidas, sí, pero con un impulso vitalista que podía tomar la forma del plato de ración o de un sentido muy arraigado de los resquicios de la dignidad. Pequeñas historias como palos en los engranajes de la máquina de engullirlo todo, esa que Montalbán llamó la lógica del capitalismo avanzado.

La trilogía de Izzo funciona como una tragedia griega en tres actos –seguida por Chourmo y Soleá– que coloca a Marsella como un enclave estratégico para una nueva zona de exclusión en un mundo cerrado al Sur, una ciudad que “se hace eco de lo que nos amenaza”. En esto fue un visionario: los guetos de las cités donde se aparta a la chusma –chourmo, el título viene de una canción del grupo Massilia Sound System–, las brasas indeseadas del fuego colonial francés, los asuntos complejos que las narrativas oficiales de nuestro presente no hacen más que simplificar: barrer debajo de la alfombra, barrer para casa. Marsella como problema y como síntoma.

Hay en Izzo una voluntad de resistencia, un no mirar para otro lado. Nacido en 1945 de padre italiano y madre francesa de origen español, habitantes del barrio portuario de Le Panier, destruido por los nazis por considerarlo insano, degenerado. Antes de morir en 2000, publica su última novela, El sol de los moribundos, donde pone el foco explícitamente en la gente sobre la que se aparta la vista. Rico es un vagabundo, vive en la calle. Tuvo una vida como la de los peatones que pasan apresurados y le dejan quizá una moneda: mujer, hijo, casa, coche, mucho trabajo. Todo se derrumbó en un momento, en una espiral desde el whisky bueno al vino barato, al invierno de París y a cuando todo lo que tienes cabe en una mochila. Una noche muere de frío en una estación su colega Tití. Rico decide buscar el sur, un último viaje, hacia un recuerdo feliz, el sol y la luz. “Puestos a diñarla, mejor diñarla al sol”. Marsella.

El sol de los moribundos es una condensación de la estética de Izzo, esa idea de la abrasión de la intemperie frente a la calidez del amor y la solidaridad. Cómo un gesto, una palabra cómplice, una caricia, pueden restañar por un momento las heridas, reconectar los lazos con una realidad personal disociada del mundo. Y como ese olvido momentáneo del dolor amplifica después la sensación de pérdida, la imposibilidad de cualquier vuelta a la normalidad. Sus personajes están condenados y lo saben. “¡Somos perdedores! No cambiaremos nada. Nada”, chillaba Montale en Soleá. Mientras, en ese viaje a un Sur que parece al alcance de la mano pero que, como toda buena Ítaca, se resiste, Rico experimenta la crueldad del mundo y también su calor: la vergüenza de la limosna, las humillaciones, las palizas, el consuelo junto a Felix “preferiría aparcar el tema”, la bosnia Mirjana, el chaval argelino Abdu.

No esperes condescendencia ni paternalismo ni romantización en la mirada de Izzo. Sus novelas siempre son acción, personas haciendo algo, apegadas a la realidad. Seguro que le hubiera gustado que la realidad fuera otra, luchó por ello. Su escritura queda ahí como registro emocional del daño que podemos hacernos entre nosotros y a nosotros mismos, y también de la necesidad de mirarnos a los ojos y reconocer nuestra humanidad en el otro. “Sólo cuando se te cae el mundo encima te das cuenta del horror. Solo entonces te enteras de que ese horror es real”, dice Rico.

Ahí lo tienes. Jean-Claude Izzo te come el corazón, siempre. El sol de los moribundos, traducido por Álex Gibert, es nuestro libro de la semana.

Lo que pasa en Corsarias

Esta tarde, dos poetas. Mariano Peyrou acaba de publicar Flecha de nosotros, un libro que se acerca a la energía amorosa desde la fascinación, el placer y el dolor de ese algo desconocido que atrapa. Transmite un movimiento en el que la voz se deja arrasar por esa esfera de intimidad. Ángela Segovia, que conoce a fondo toda la trayectoria poética de Peyrou, se suma a la fiesta y plantea una conversación que tenemos muchas ganas de escuchar.

Mañana, sábado, doblete. Por la mañana, sesión infantil con Encarna Habichuela, que plantea en Cuento que te cuento un viaje en el que caben una mosca hacendosa, una gallina que puso un huevo en la cocina, una boda entre una pulga y un piojo y hasta veintisiete tipos de casas fascinantes. Rima, humor y adivinanza. Lo que se llama pasarlo bien. Plazas agotadas.

A las 19h viene Javier Castellanos, autor del número especial del fanzine Exhumed Movies dedicado a las bandas sonoras de las películas de terror, de las que Javier es un gran coleccionista. En el cine, el miedo, sin música, da menos miedo. Conversa con Javier Cortina.

La próxima semana se monta entre dos meses. La empezamos el lunes con Zoe Hidalgo, cuyo poemario Salvaje rabia trans ganó el accésit del último premio Hiperión por “su estilo transgresor, su valentía y la verdad y crudeza con que muestra su desgarro interior, enlazando con la reivindicación de nuevas identidades de género”. La acompaña Juan Álvarez Iglesias.

El martes viene La Rara Troupe, un colectivo que tomó la cámara como herramienta política y poética: creación audiovisual desde la narración en primera persona que exploró las relaciones entre arte, salud mental y mediación cultural, alejándose tanto del asistencialismo como del fetichismo de la diferencia. Cine desertor de la normalidad impuesta. Han reunido sus aprendizajes en un libro que es a la vez registro y semilla. El artista Diego del Pozo conversa con impulsores, Belén Sola y Chus Domínguez.

El miércoles es para Durian Sukegawa. Dorayaki es ya algo parecido a un superventas aquí, ese libro con cubierta rosa como las flores de un cerezo. La historia gira alrededor de un puesto de esos pastelitos rellenos de pasta de judías azuki. Hay algo en esta narración que fascina al lector occidental cuando se acerca a la cultura japonesa: el paso del tiempo, el detalle visual, la potencia de las emociones sepultadas por la colectividad. Pues eso, el autor de Dorayaki. Le acompaña Lucía Hornedo Pérez-Aloe.

Jueves, ya es octubre y es nuestro primer Jueves Sociológico del curso, esa buena costumbre de juntarnos con los amigos de SOCyL. Viene Andrés Villena Oliver con un título que no puede ser más explícito, Las élites que dominan España. “Este libro no es una teoría conspirativa, sino una investigación precisa y documentada sobre lobbies empresariales, bancos, sagas familiares, instituciones políticas y medios de comunicación. Setenta años de historia en los que tecnócratas, financieros, altos funcionarios y empresarios actúan como piezas de una misma maquinaria diseñada para que nada esencial cambie, aunque todo parezca hacerlo”. Conversa con Ángel Martín.

Echa un vistazo a toda la programación de octubre aquí.

Antes de despedirnos, te dejamos por aquí lo que estamos leyendo los libreros, las novedades que no dejan de llegar y nuestra parte infantil y juvenil para que explores a gusto en nuestra web.

Te mandamos un abrazo hasta el próximo viernes.